Las sombras políticas de 2025 persisten
Al entrar en 2026, el Gobierno español aún no ha superado las turbulencias políticas de 2025. El año pasado, el círculo cercano del presidente Sánchez sufrió un duro golpe cuando sus hombres de confianza, Santos Cerdán y José Luis Ábalos, se vieron envueltos en graves escándalos. Además, los casos de corrupción y acoso sexual que salpicaron al PSOE y al Gobierno erosionaron gravemente la credibilidad de la coalición de gobierno y su base de apoyo parlamentario, lo que provocó el fracaso de los presupuestos de 2025 y desató una crisis interna en el partido.
Negociación presupuestaria en punto muerto
Con el nuevo año, el Gobierno intenta romper el bloqueo. La vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha liderado el reinicio de las negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado. Sin embargo, este esfuerzo se topa con un obstáculo clave. Junts, el socio fundamental de la coalición y partido independentista catalán, ha dejado claro que no apoyará las cuentas hasta que se satisfagan sus reivindicaciones centrales. Estas incluyen impulsar la oficialidad del catalán en la Unión Europea y la cesión a Cataluña de las competencias en materia de inmigración. No obstante, estas condiciones son difíciles de cumplir debido a la oposición tanto a nivel de la UE como por parte de su socio de la izquierda, Podemos.
Presión de los socios y pérdida de confianza
Al mismo tiempo, otros socios muestran una creciente impaciencia con el Gobierno. Tanto Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) han intensificado la presión para que se cumplan los acuerdos políticos previamente alcanzados. Los aliados del bloque de izquierdas están cada vez más insatisfechos con la gestión del PSOE de los escándalos de corrupción y acoso, exigiendo medidas anticorrupción más contundentes y políticas sociales potentes. La ineficacia del Gobierno para abordar el creciente problema de la vivienda, en particular, ha ampliado aún más la brecha con sus socios.
Presión electoral y desafíos internos
Además de las dificultades externas, Sánchez también enfrenta la presión de próximas elecciones y desafíos internos. En 2026, se celebrarán elecciones en comunidades autónomas importantes como Aragón, Castilla y León y Andalucía, y los sondeos actuales no son favorables para el PSOE. Dentro del partido, el descontento está creciendo, y el exministro Jordi Sevilla ya ha manifestado públicamente que está considerando desafiar el liderazgo de Sánchez. Con la confluencia de múltiples crisis, Sánchez y su gobierno se enfrentarán en 2026 a una prueba política aún más severa que la del año anterior.