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En la mayor parte de España, la figura tradicional que trae los regalos de Navidad a los niños son los “Reyes Magos de Oriente”, y no el conocido Papá Noel. El punto culminante de esta tradición es la celebración del Día de Reyes, el 6 de enero, una de las festividades familiares más importantes de España. Para darles la bienvenida, la tarde del 5 de enero se celebra en todo el país la grandiosa Cabalgata de Reyes Magos.
De “magos” a “reyes”
La leyenda de los Reyes Magos tiene su origen en el Evangelio de San Mateo, donde se relata que unos “magi” (sabios o astrólogos) de Oriente siguieron una estrella para adorar al recién nacido Jesús. El texto bíblico no especifica su número, nombres o su estatus de “reyes”. No fue hasta la Edad Media cuando, debido a los tres regalos que ofrecieron, su número se fijó en tres. Su identidad también evolucionó de sabios orientales a monarcas, lo que confirió a su figura una mayor autoridad y facilitó su difusión.

El profundo simbolismo de los regalos
Los regalos ofrecidos por los Reyes Magos —oro, incienso y mirra— encierran un profundo significado simbólico. El oro, símbolo de la realeza, reconoce a Jesús como “Rey”; el incienso, una resina aromática utilizada en ceremonias religiosas, representa su “divinidad”; y la mirra, empleada en embalsamamientos y ritos funerarios, prefigura el sufrimiento y la muerte que experimentaría como “hombre”. Juntos, estos tres regalos proclaman la triple condición de Jesús: Rey, Dios y Hombre.
La evolución y el simbolismo de las identidades de los Reyes
Con el desarrollo de la leyenda, a los tres reyes se les atribuyeron nombres y orígenes específicos. Según la tradición establecida desde la Edad Media, son: Melchor, proveniente de Persia, representando a Asia; Gaspar, tradicionalmente de la India o el mundo árabe; y Baltasar, que representa a África. Esta configuración los convirtió en representantes del mundo conocido en la época (Asia, África y Europa), simbolizando la adoración de todas las naciones a Jesús.
Evidencias históricas y astronómicas
En cuanto a la “Estrella de Belén” que guio a los Reyes Magos, algunos astrónomos teorizan que podría estar relacionada con un raro fenómeno celestial ocurrido en el año 7 a.C. Según antiguas tablillas de arcilla descubiertas en Mesopotamia, ese año Júpiter y Saturno tuvieron múltiples conjunciones en la constelación de Piscis. En la astrología antigua, Júpiter simbolizaba la realeza y la constelación de Piscis se asociaba con la región de Judea. Este fenómeno astronómico pudo haber sido interpretado por los astrólogos de la época como un presagio del “nacimiento de un nuevo rey en Judea”.