La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha publicado oficialmente este viernes, 23 de enero de 2026, el informe técnico preliminar sobre el grave accidente ferroviario ocurrido en la zona de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Dicho informe señala de forma concluyente que la causa física directa que provocó el descarrilamiento de un tren de alta velocidad de Iryo, con un balance de 45 fallecidos, fue una “rotura previa del carril”.
Evidencia técnica: las muescas en las ruedas reconstruyen el momento del accidente
Los investigadores, a través de la inspección del tren Iryo siniestrado, descubrieron muescas regulares en las ruedas del lado derecho de los coches 2, 3, 4 y 5. La CIAF explica en su informe que estas marcas se produjeron por el impacto físico con la cabeza del carril roto al pasar las ruedas sobre la fractura. Fue precisamente debido a este daño en la estructura de la vía por lo que, al pasar el tren a alta velocidad, el sexto coche descarriló por completo, invadió la vía adyacente y colisionó de forma devastadora con un tren Alvia que circulaba correctamente.

¿Negligencia fatal? Las señales de ‘alerta’ antes del accidente
Un hecho clave que desvela el informe es que el problema en la vía ya había dado señales claras antes del siniestro. Horas antes del paso del tren de Iryo accidentado, otros tres trenes —dos de Iryo y uno de Renfe— ya habían comunicado al centro de control de tráfico una sacudida anómala tras pasar por el mismo punto. La inspección posterior reveló que las llantas de estos tres trenes ‘supervivientes’ también presentaban las mismas marcas de daño geométrico que las del tren siniestrado. Esta cadena de evidencias demuestra que el deterioro del carril llevaba tiempo produciéndose y ya suponía una amenaza real para múltiples convoyes.
Investigación a fondo: en busca del origen de la rotura y la responsabilidad final
Actualmente, la CIAF ha enviado muestras del carril fracturado a un laboratorio metalúrgico especializado para un análisis exhaustivo, con el objetivo de determinar la causa raíz de la rotura: si se debió a fatiga del material, a un defecto de fabricación o a graves fallos en el mantenimiento. Paralelamente, se están descargando y analizando los datos de las ‘cajas negras’ (registradores de datos del tren) tanto del convoy siniestrado como de los que sobrevivieron. La CIAF subraya que todas las conclusiones actuales son de carácter preliminar y que el análisis detallado de las causas, la atribución de responsabilidades y las recomendaciones de seguridad se publicarán en el informe final de auditoría en las próximas semanas.