El solemne preludio de las Fallas
Cada mes de marzo, las Fallas de Valencia captan la atención mundial por su gran escala, pero el verdadero comienzo de la fiesta no es en marzo. Mucho antes de “La Crida” (el pregón de inauguración) en febrero, dos ceremonias clave de exaltación establecen el tono solemne para toda la celebración. Estas ceremonias son la Exaltación de la Fallera Mayor y la Fallera Mayor Infantil, un acto central en la transmisión de la tradición y el honor de la fiesta.
30 de enero: La noche de la Exaltación de la Fallera Mayor
La noche del 30 de enero, se celebró la Exaltación de la Fallera Mayor en el Palau de la Música de Valencia. La elegida de ese año, Carmen Prades Gil, junto a su Corte de Honor de 12 falleras, ataviadas con la suntuosa indumentaria tradicional, partieron en coches de época desde la Plaza del Ayuntamiento hasta el lugar de la ceremonia. El protocolo fue riguroso, incluyendo la imposición de la banda y la “joia” que acreditan su cargo y los discursos oficiales. Al finalizar el acto, un pequeño castillo de fuegos artificiales puso fin a la velada.

31 de enero: La Exaltación de la Fallera Mayor Infantil
Al día siguiente, el 31 de enero, tuvo lugar la Exaltación de la Fallera Mayor Infantil en el mismo escenario. La representante infantil de ese año fue Marta Mercader Roig. En comparación con la noche anterior, esta ceremonia tuvo un ambiente más distendido, lleno de calidez familiar y buenos deseos para la nueva generación. Las pequeñas falleras también llegaron al Palau de la Música en coches de época para ser exaltadas ante familiares, amigos y ciudadanos, asumiendo oficialmente la responsabilidad de representar a los niños valencianos en la transmisión de la cultura fallera.
Simbolismo de la ceremonia: El comienzo de la responsabilidad y la tradición
Estas dos ceremonias de Exaltación no son solo un honor personal, sino también un traspaso de responsabilidad cultural. Como máximas representantes de la fiesta, las Falleras Mayores desempeñarán un papel público crucial durante todo el ciclo fallero. Por ello, estos actos no buscan el bullicio, sino que, a través de un protocolo estricto, confirman a las nuevas embajadoras de las Fallas, simbolizando la continuidad del espíritu de la fiesta y dando el pistoletazo de salida a casi dos meses de celebraciones.