En España, la educación obligatoria hasta los 16 años convierte el colegio en el epicentro para la formación del carácter y el aprendizaje de la socialización en los jóvenes. Sin embargo, muchos niños optan por el silencio ante las frustraciones y la presión. La psicóloga y presentadora del conocido programa de televisión «Supernanny», Rocío Ramos-Paúl, ha ofrecido en su intervención en la emisora Cadena Dial varias pautas clave de observación para los padres.
La calidad de la comunicación después del colegio
El comportamiento de un niño al salir de clase es un espejo de su experiencia escolar. Si un niño está dispuesto a compartir de forma proactiva, con emoción y detalle, lo que ha ocurrido en clase o en el recreo, normalmente indica que sus relaciones interpersonales y su experiencia de aprendizaje son positivas. Rocío Ramos-Paúl subraya que, incluso si el niño comparte experiencias negativas, el propio acto de expresarlo refleja su confianza en la familia y su necesidad de ser escuchado, sentando una buena base para la comunicación familiar.
El estado de ánimo al prepararse para ir al colegio
Los detalles matutinos tampoco deben pasarse por alto. Algunos niños muestran una resistencia evidente a ir al colegio, como procrastinar repetidamente, negarse a salir de casa o quejarse con frecuencia de dolores de cabeza o de estómago. La experta señala que estos síntomas somáticos a veces no se deben a una enfermedad física, sino que son una manifestación externa de la ansiedad o el rechazo hacia el entorno escolar. Los padres deben estar alerta a este comportamiento de evitación justificado con malestares físicos.

Señales de alerta en las emociones y el comportamiento
Cuando un niño enfrenta una presión significativa en el colegio, sus patrones de comportamiento diario pueden cambiar. Si los padres notan que su hijo tiene una peor calidad del sueño, falta de apetito, un estado de ánimo bajo sin motivo aparente, o de repente se vuelve irritable y retraído, suelen ser señales de alarma psicológicas importantes. Estos cambios indican que el niño podría estar soportando un malestar que supera su capacidad de gestión.
Evaluación integral e intervención temprana
La experta recomienda que los padres combinen sus propias observaciones con los comentarios de los profesores y presten atención al entusiasmo del niño por las actividades extraescolares. Por lo general, un niño que se siente seguro y con un sentido de pertenencia en el colegio participará más activamente en actividades grupales y disfrutará hablando de sus compañeros. Por el contrario, si el niño llora con frecuencia o se preocupa en exceso por la opinión de los demás, los padres deben estar más atentos, iniciar una comunicación profunda con él y, si es necesario, buscar apoyo psicológico profesional para asegurar que el problema se aborde a tiempo.