A principios de 2026, el problema de la violencia de género en España ha mostrado una alarmante tendencia al alza. Desde el 1 de enero hasta la fecha, 10 mujeres y 2 menores han perdido trágicamente la vida en el país, lo que supone que una mujer muere cada cinco días a manos de su pareja o expareja. Esta serie de tragedias convierte a este año en el peor inicio en materia de crímenes machistas de la década en España.
Un “bimestre negro” que supera los máximos históricos
Según las últimas estadísticas, la tasa de incidencia en los dos primeros meses de 2026 ha experimentado un drástico e inusual repunte. Antes de que finalizara febrero, el número de mujeres asesinadas ya había alcanzado las 10. A modo de comparación, en el mismo periodo de 2025 se registraron 6 asesinatos de este tipo, 7 en 2024, y en 2023, que ostentaba el récord más alto de la década, la cifra fue de 8. Si nos remontamos a 2022, de forma casi milagrosa, no se produjo ningún caso mortal en los dos primeros meses. En cuanto a los datos anuales globales, el año pasado (2025) marcó un mínimo reciente con 46 casos, pero las sombrías cifras de 2026 han quebrado sin duda las esperanzas previas, ensombreciendo el panorama de la seguridad ciudadana para el resto del año.
La “violencia vicaria” golpea a los menores
Además de la persecución directa contra las propias mujeres, el fenómeno de la “violencia vicaria”, en el que el agresor busca infligir el máximo daño psicológico a la madre asesinando a sus hijos, es igualmente estremecedor. Si se contabilizan las víctimas menores de edad, el número total de fallecidos en los dos primeros meses de este año se eleva a 12. El 17 de febrero, en la localidad de Xilxes (Castellón), una niña de 12 años y su madre fueron brutalmente degolladas por el padre; apenas tres días después, el 20 de febrero, ocurrió otra tragedia en Arona (Tenerife), donde un niño de 10 años fue asesinado por su padre biológico, quien también apuñaló a la madre dejándola gravemente herida.
Reflexiones sobre la eficacia del sistema VioGén
Ante la elevada tasa de criminalidad, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, emitió una declaración pública en la que calificó tajantemente la situación actual de “terrorismo machista”. Sin embargo, lo que más preocupa a la opinión pública es la ineficacia de los mecanismos de protección: en 6 de los 10 casos de este año (el 60 %), las víctimas habían presentado denuncias previas contra sus asesinos por malos tratos o amenazas, y algunos de los agresores incluso tenían órdenes de alejamiento en vigor.
A pesar de ello, solo 3 de estas 6 mujeres que habían denunciado estaban integradas en el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (VioGén) del Ministerio del Interior con protección activa, mientras que el caso de otra había sido archivado en el sistema. Además, los datos revelan el altísimo riesgo que suponen las “exparejas”: de los 10 casos confirmados, 9 fueron perpetrados por exparejas de las víctimas y solo 1 por la pareja actual. Asimismo, dos de los asesinos se suicidaron tras cometer el crimen. Las brechas latentes en la red de protección están obligando a la sociedad española a reevaluar la efectividad de los mecanismos actuales contra la violencia de género.