Una catástrofe histórica: el accidente más grave de la alta velocidad española
El 18 de enero de 2026, a las 19:43 horas, España sufrió el accidente más grave en la historia de su red de alta velocidad. Un tren de la compañía Iryo, que cubría el trayecto de Málaga a Madrid, descarriló súbitamente al pasar por el punto kilométrico 318,681 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en el término municipal de Adamuz (Córdoba). El tren descarrilado invadió la vía contraria y colisionó frontalmente con un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido opuesto. La catástrofe se saldó con un total de 46 fallecidos, convirtiéndose en el segundo incidente de seguridad ferroviaria más grave del siglo en España, después del accidente de Angrois en 2013, y rompiendo el excelente historial de seguridad de la red de alta velocidad española.
Avance en la investigación: la rotura de la vía se confirma como causa principal
Recientemente, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha presentado un informe de progreso clave al Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro, encargado del caso. El informe establece claramente que, tras un análisis exhaustivo, los investigadores han confirmado que la causa del accidente fue una rotura en la vía de la línea de alta velocidad. Esta conclusión aporta una prueba decisiva a las hipótesis anteriores y confirma que un fallo estructural fue la causa fundamental que provocó el descarrilamiento del tren y la subsiguiente tragedia.
Reconstrucción visual: el instante del descarrilamiento con una precisión de centésimas de segundo
Como prueba central de este informe, la comisión de investigación ha revelado por primera vez las grabaciones del sistema de circuito cerrado de televisión (CCTV) de los ocho coches del tren de Iryo. Mediante un análisis fotograma a fotograma, los técnicos han logrado reconstruir la cronología completa de los momentos previos y posteriores al accidente con una precisión de hasta una centésima de segundo. El informe desvela los siguientes detalles clave:
- El descarrilamiento comenzó en el sexto coche: Las cámaras captaron una vibración violenta cuando el séptimo coche del tren pasó sobre el punto de rotura de la vía, indicando que el tren ya había salido de su trayectoria normal.
- Velocidad en el momento del suceso: El tren de Iryo circulaba a 207 km/h en el momento del accidente.
- Instante del suceso: Ninguno de los dos trenes había reportado anomalías antes del accidente. El descarrilamiento ocurrió en el instante de las 19:43:33.
- Anomalía en la señalización: Antes del accidente, una señal identificada como S613 se cerró inesperadamente, lo que activó el sistema de protección automática del tren (LZB) e inició el procedimiento de frenado de emergencia.
Dificultades técnicas e investigación futura
La investigación todavía enfrenta algunos desafíos técnicos. El informe señala que los registradores de datos de viaje (conocidos como “cajas negras”) de ambos trenes siniestrados fueron fabricados por la empresa suiza Hasler Rail, y sus datos solo pueden ser interpretados con un software propietario. Dado que el laboratorio de criminalística de la Guardia Civil no dispone de la tecnología necesaria, se ha solicitado al fabricante que envíe personal para asistir en la extracción y el análisis de los datos. Además, los investigadores han descubierto que el sistema de registro de tiempo del tren Alvia tenía un desfase de 2 minutos y 22 segundos, que deberá ser corregido para sincronizarlo con precisión con la cronología del accidente.
El presidente de la CIAF, Íñigo de Barrón, ha declarado que la agencia todavía está a la espera de la autorización judicial para encargar a un laboratorio especializado e independiente un ensayo metalográfico de la vía y las soldaduras implicadas, con el objetivo de esclarecer por completo el mecanismo específico del fallo estructural. La comisión subraya que todas las conclusiones actuales son de carácter preliminar y podrían ser modificadas en el futuro en función de nuevas pruebas que puedan surgir.