Resumen del caso: de accidente de montaña a acusación de asesinato
El 14 de diciembre de 2024, el multimillonario Isak Andic, fundador de la marca de moda española Mango, falleció tras precipitarse desde un acantilado de unos 150 metros de altura mientras practicaba senderismo en la montaña de Montserrat, en la provincia de Barcelona. En el momento de los hechos, solo se encontraban en el lugar el propio Andic y su hijo mayor, Jonathan Andic.
Según la investigación inicial, las autoridades judiciales y la policía calificaron el suceso como un desafortunado accidente de montaña y cerraron el caso rápidamente. Sin embargo, esta conclusión fue revocada discretamente meses después.
La policía reabre la investigación: el único testigo, en el punto de mira
El punto de inflexión del caso se produjo en marzo de 2025, cuando la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra decidió intervenir y reabrir la investigación. Durante más de un año, la policía centró secretamente sus pesquisas en Jonathan Andic, el único testigo presente, sospechando que tenía una relación directa con la muerte de su padre.
El 19 de mayo de 2026, tras una larga investigación, la policía procedió a la detención formal de Jonathan, quien fue puesto a disposición del juzgado de Martorell a la espera de una vista a puerta cerrada.
Claves de la investigación: testimonio contradictorio y dudas sobre la escena
Las sospechas de la policía se basan principalmente en las contradicciones del testimonio de Jonathan. Según los investigadores, durante los múltiples interrogatorios, sus declaraciones sobre detalles clave como “su ubicación exacta en el momento de la caída”, “el aparcamiento donde dejó el vehículo” o “si tomó fotografías durante la ruta” presentaban graves inconsistencias.
Además, los inspectores de la policía criminal encargados del caso, tras inspeccionar repetidamente el sendero de las cuevas de Collbató, señalaron que la topografía del tramo es peculiar, haciendo extremadamente difícil que un adulto tropiece y caiga accidentalmente en condiciones normales, a menos que intervenga una fuerza externa. Para recabar más pruebas, a finales de 2025, la policía requisó legalmente el teléfono móvil de Jonathan y realizó un análisis forense exhaustivo de sus datos.
El móvil, un misterio: la familia y el mundo empresarial niegan las disputas
Durante la investigación, la policía intentó explorar posibles móviles del crimen. La principal hipótesis era un conflicto intenso entre padre e hijo por el reparto del ingente patrimonio familiar o por el control de la compañía. Sin embargo, esta conjetura fue negada unánimemente por los miembros de la familia Andic.
Tanto la viuda de Isak Andic y sus otras dos hijas, como altos directivos de la empresa, declararon a la policía que la relación entre padre e hijo era buena y que no existían los conflictos que se especulaban. Importantes figuras del mundo empresarial español, como los presidentes de Banco Sabadell y del Grupo Planeta, ya habían defendido públicamente la integridad de Jonathan, considerando inapropiado que la policía aplicara una presunción de culpabilidad a un familiar de la víctima sin pruebas concluyentes. Los últimos avances del caso han provocado una gran conmoción y un amplio debate en la sociedad española.