En Valencia, España, un sacerdote llamado Fernando Cuevas es famoso por su singular ‘actividad secundaria’: ejercer de celestino para solteros católicos. Durante 15 años, ha prescindido por completo de las aplicaciones de citas y los algoritmos modernos. Basándose en su experiencia personal y un formulario único, ha logrado que 640 parejas lleguen al altar, estableciendo un récord de cero divorcios hasta la fecha.
El nacimiento del “celestino católico”
El sacerdote Fernando Cuevas, nacido en Ibiza y residente en Valencia, considera la búsqueda de pareja para fieles solteros como una misión especial, con la única condición de que ambos estén dispuestos a casarse por la Iglesia. Este servicio de citas, exclusivo para católicos, le ha valido apodos como el ‘celestino católico’ o el ‘Cupido moderno’. Tras 15 años de dedicación, los 640 matrimonios que ha facilitado han sido un éxito, un ‘logro’ sorprendente que le ha dado fama mundial.
El original método del “formulario TAC”
El método de Cuevas para concertar citas es completamente analógico. Todo comienza con un simple mensaje de texto que el soltero le envía. A continuación, el solicitante debe rellenar su original ‘formulario TAC’. ‘TAC’ es el acrónimo de tres palabras españolas:
- T (Trabajador/a): Con un trabajo estable
- A (Atractivo/a): Con atractivo personal (se adjunta una foto reciente)
- C (Católico/a): Ser un católico practicante
El formulario también solicita información como la edad, ciudad de residencia, nivel de estudios, profesión, aficiones y el grado de compromiso con la Iglesia, datos que sirven de base para la posterior búsqueda de compatibilidades.
Un proceso de emparejamiento guiado por la “providencia”, no por algoritmos
El padre Cuevas subraya que su labor ‘no es magia’ ni se basa en ‘algoritmos’, sino que confía en la ‘providencia divina’. Tras recibir los formularios, los revisa personalmente en busca de posibles puntos en común entre dos solicitantes. El proceso es extremadamente cuidadoso y humano:
- Selección inicial: El sacerdote busca posibles candidatos compatibles basándose en la información del formulario.
- Conversación privada: Antes de presentarlos, habla por separado con cada uno para conocer en profundidad su situación personal y sus expectativas.
- Solicitud de consentimiento: Primero pide permiso a la mujer para saber si está dispuesta a conocer al hombre. Durante este proceso, ninguno de los dos conoce la identidad del otro hasta que ambos aceptan.
- Misión cumplida: Una vez que ambos dan su consentimiento, el sacerdote les facilita el contacto del otro y se retira, dejando que la relación se desarrolle por sí sola.
Una fama que trasciende fronteras
Con la acumulación de casos de éxito, el número de teléfono del padre Cuevas se ha difundido ‘de boca en boca’ en los círculos de fieles, e incluso algunos ‘influencers’ han comenzado a promocionarlo de forma desinteresada. Hoy en día, su móvil recibe a diario mensajes de WhatsApp y notas de voz de todo el mundo, con solicitudes de ayuda desde toda España hasta países como India o Australia. Por ejemplo, Daniel Pitarch y Mariel Jung son una de las muchas parejas que se casaron gracias a su mediación. El sacerdote afirma que, aunque se encuentra con algún caso aislado ‘imposible de satisfacer por exigencias demasiado altas’, la gran mayoría de las personas que acuden a él lo hacen con una motivación sincera, deseando encontrar un compañero de vida bajo la guía de la fe.