Nuevo capítulo en el escándalo de las VPO de Alicante: acusan al promotor de crear un contrato de venta millonario ficticio para beneficio propio
El proyecto de Viviendas de Protección Oficial (VPO) Les Naus en Alicante, ya investigado por la presunta adjudicación irregular de viviendas a varios cargos del Ayuntamiento, vuelve a estar en el centro de la polémica. Nuevos documentos judiciales revelan que el promotor del proyecto está acusado de crear un “contrato de venta” por valor de 1,15 millones de euros, firmado con otra empresa controlada por él mismo. Se sospecha que la maniobra tenía como objetivo desviar los fondos de la cooperativa formada por los compradores.
Un contrato millonario para pagarse a sí mismo
El personaje central es el promotor Francisco Ordiñana. A través de su empresa Fraorgi, gestionaba el desarrollo de la cooperativa de VPO Les Naus. La investigación muestra que Fraorgi firmó un contrato de servicios comerciales con otra compañía llamada Iuvenale Somnia.
El objeto del contrato era encargar a Iuvenale Somnia la “captación de clientes y comercialización” de las 140 viviendas del proyecto. Sin embargo, el administrador único de Iuvenale Somnia también es el propio Ordiñana. Los detalles de este contrato “autodirigido” son los siguientes:
- 11 de diciembre de 2021: Se firma el acuerdo inicial, fijando la comisión de venta en 1,05 millones de euros, más IVA.
- 11 de julio de 2023: El importe del contrato se modifica y aumenta a 1,15 millones de euros (más IVA), con un bonus potencial adicional de 25.000 euros.
Esta enorme suma, nominalmente destinada a marketing, en realidad fluía hacia el bolsillo del propio promotor.
¿Por qué “comercializar” un producto con exceso de demanda?
Lo más absurdo de este contrato es que el proyecto Les Naus, como VPO, siempre tuvo una demanda extremadamente alta. El propio promotor, Ordiñana, había admitido a los medios que el proyecto era un éxito rotundo.
Según él, ya en 2018, cuando se rumoreaba la licitación del suelo, recibieron una avalancha de solicitudes, con una lista de espera de hasta 2000 interesados, suficiente para vender diez promociones de tamaño similar. Por esta razón, el proyecto nunca publicó un solo anuncio en portales inmobiliarios importantes como Idealista, y todas las viviendas se reservaron rápidamente a través de correos internos y el “boca a boca”.
Si el proyecto no tenía problemas de venta e incluso había lista de espera, ¿a dónde se destinó realmente esa “comisión de venta” de más de un millón de euros? Los investigadores creen que este gasto fue probablemente una partida ficticia creada por el promotor para transferir legalmente fondos de la cooperativa a su empresa privada.
La “coincidencia” y la recompensa de los directivos de la cooperativa
El proceso de firma de este sospechoso contrato también revela más problemas. Por parte del promotor, firmó el propio Ordiñana. Por parte de la cooperativa, que representa los intereses de todos los compradores, firmaron y aprobaron tres directivos clave: el presidente, Luis Alberto Meler; la vicepresidenta, Vanesa Quero; y la secretaria, Trinidad Box.
Como responsables de supervisar al promotor y proteger los intereses de los socios, ¿por qué aceptaron firmar un contrato tan evidentemente ilógico?

La investigación judicial ha revelado una sorprendente “coincidencia”: estos tres directivos de la cooperativa, sin excepción, al igual que el promotor Ordiñana, acabaron recibiendo los áticos, las viviendas más escasas y mejor situadas del complejo. Este hecho ha generado serias sospechas de que detrás del contrato millonario podría haber un intercambio de favores y colusión.
La punta del iceberg de un presunto desvío sistemático de fondos
El escándalo del contrato de venta es solo una pieza más en el entramado de irregularidades del proyecto Les Naus. Anteriormente, ya se había revelado que la empresa de Ordiñana, Fraorgi, había cobrado a la cooperativa unos honorarios de gestión de 3,4 millones de euros (sin IVA), y que él mismo se había reservado uno de los áticos de lujo.
Desde los enormes honorarios de gestión, pasando por la apropiación personal de viviendas exclusivas, hasta el actual contrato de venta ficticio, toda la operativa apunta a una cadena sistemática de desvío de beneficios. Se acusa al promotor de utilizar su poder como gestor de la cooperativa para, bajo diversas excusas, apropiarse gradualmente de los fondos y activos que pertenecían a todos los compradores. La investigación judicial sigue su curso.