Vuelve a casa tras el duelo y la encuentra ocupada
Recientemente, ha tenido lugar un grave caso de ocupación ilegal en el barrio de Burceña, en Barakaldo (Bizkaia), dentro del País Vasco. La víctima es un hombre de la localidad que, profundamente afectado por el reciente fallecimiento de sus padres, decidió ausentarse unos días de su domicilio para visitar a unos familiares en la provincia de Salamanca y así intentar sobrellevar el duelo.

Sin embargo, al regresar a Barakaldo, se encontró con una terrible sorpresa: la cerradura de su casa había sido cambiada y del interior provenían voces de desconocidos. Su hogar, durante su breve ausencia, había sido completamente ocupado por una familia con niños.
Constituye allanamiento de morada y la policía interviene rápidamente
Ante las preguntas del propietario, los “okupas” atrincherados en la vivienda afirmaron que la habían “alquilado” a través de un tercero. No obstante, esta mentira fue rápidamente desmentida por el testimonio de los vecinos. Un testigo confirmó haber visto a un hombre saltar la valla y entrar ilegalmente en la vivienda por la ventana de la cocina.
Al tratarse de la vivienda habitual de la víctima, según la legislación española, la acción de los ocupas constituía un grave delito de allanamiento de morada, y no simplemente un delito leve de usurpación de un inmueble vacío. Con el testimonio de los vecinos, la policía local obtuvo pruebas suficientes para confirmar el delito e iniciar de inmediato el procedimiento de desalojo urgente.
El ayuntamiento ofrece una solución habitacional y desbloquea el desalojo
En España, los procesos de desalojo que involucran a “colectivos vulnerables” con menores a su cargo suelen ser complicados y prolongados. La ley a menudo exige que los servicios sociales proporcionen primero una alternativa habitacional para estas familias, sin la cual el procedimiento judicial puede dilatarse indefinidamente. Afortunadamente, en este caso, el Ayuntamiento de Barakaldo demostró una gran eficacia administrativa.
Para garantizar la protección inmediata de los derechos del propietario, los servicios municipales actuaron con celeridad y, de forma excepcional, proporcionaron alojamiento temporal en un hotel para la familia okupa. Esta medida crucial eliminó los obstáculos legales, permitiendo a la policía completar el desalojo legalmente el mismo día y devolver la vivienda a su dueño, quien se encontraba al borde del colapso.
Recupera su casa, pero el daño emocional es irreparable
Aunque la eficiente colaboración de todas las partes permitió al propietario recuperar su vivienda rápidamente, evitando un largo proceso judicial, al volver a entrar en su casa sufrió un segundo y devastador golpe emocional. Descubrió con horror que los ocupas, en el poco tiempo que estuvieron, se habían deshecho de todas las pertenencias de sus padres fallecidos, incluyendo valiosas fotografías familiares y las urnas con sus cenizas, que habían sido arrojadas a la basura.
Estos objetos, que guardaban la memoria familiar y el último vínculo con sus seres queridos, no tienen valor monetario y son irrecuperables. Para un hombre que acababa de perder a sus padres, este acto supuso una crueldad añadida que lo derrumbó por completo. El suceso vuelve a poner de manifiesto la gravedad del problema “okupa” en España, generando una fuerte condena social y reavivando el llamamiento a una reforma legislativa.