Movilización nacional inminente, con protestas ya en marcha en varias regiones
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha advertido recientemente que, debido a su profundo descontento con el “abandono” prolongado y la falta de recursos del sistema de educación pública actual, planea iniciar movilizaciones a gran escala en todo el país a partir de septiembre de este año. Mario Gutiérrez, presidente del sector nacional de Educación de CSIF, declaró que si la situación no se resuelve, una huelga general nacional será inevitable. Subrayó que los docentes ya no pueden garantizar una enseñanza de calidad en un entorno que carece del apoyo material y humano suficiente, un desafío que ha superado sus límites personales.
De hecho, las protestas en el sector educativo ya han comenzado en varias comunidades autónomas. Actualmente, los docentes de la Comunidad Valenciana, Aragón y Cataluña han llevado a cabo varias jornadas de manifestaciones. Al mismo tiempo, los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT) han anunciado su intención de convocar una huelga indefinida en la Comunidad de Madrid a partir de septiembre, lo que agrava aún más la tensión laboral en el ámbito educativo.
Escasez de personal y desigualdad de recursos: la crisis profunda de la educación pública
Detrás de esta amenaza de huelga se encuentran problemas profundos acumulados durante años en el sistema de educación pública español. Según los sindicatos, los problemas sistémicos se manifiestan principalmente en varios aspectos: en primer lugar, una inversión en educación gravemente insuficiente, con enormes diferencias en el gasto por alumno entre las distintas comunidades autónomas, lo que acentúa la desigualdad educativa. En segundo lugar, las ratios de alumnos por profesor son demasiado elevadas, lo que afecta a la calidad de la enseñanza. Además, la estabilidad de la plantilla docente es precaria, con una tasa de interinidad cercana al 30%. Muchos profesores perciben salarios bajos y, al mismo tiempo, deben hacer frente a una pesada carga burocrática, lo que ha llevado al agotamiento físico y mental del colectivo.

Aumento de las necesidades educativas especiales y grave déficit de apoyo
La extrema escasez de recursos para la educación especial en las escuelas públicas se ha convertido en uno de los principales detonantes de esta crisis. Según los datos, desde 2011, el número total de alumnos que requieren apoyo educativo especial en España se ha triplicado, representando ya el 17% del alumnado de los centros públicos. Entre ellos, el aumento del número de estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha sido especialmente alarmante, pasando de 19.023 en el curso 2011-2012 a 107.999 en el curso 2024-2025, un incremento de casi seis veces en los últimos 14 años.
Frente a esta creciente demanda, existe un enorme déficit de profesionales como orientadores educativos, pedagogos terapéuticos, especialistas en audición y lenguaje y personal de apoyo en los centros. Los sindicatos denuncian que este es el “déficit oculto” más grave y desatendido del sistema educativo español, afectando seriamente el derecho a la educación de los alumnos con necesidades especiales.
Demandas concretas de los sindicatos y la respuesta del Gobierno
Para solucionar estos problemas, los sindicatos han presentado al Gobierno una serie de demandas de reforma claras. Las exigencias principales incluyen: aumentar progresivamente el gasto público en educación hasta alcanzar el 7% del Producto Interior Bruto (PIB); establecer un gasto público mínimo por alumno de 7.421 euros; y crear un sistema de acceso a la universidad con una prueba única para todo el Estado. Además, los sindicatos critican duramente el uso “descontrolado” de los fondos europeos, argumentando que se destinan a proyectos de digitalización superficiales en lugar de a mejorar las condiciones laborales de los docentes y promover la equidad educativa.
Sin embargo, ante la indignación del profesorado, la respuesta del Gobierno central ha sido calificada como un intento de “echar balones fuera”. La delegada del Gobierno, Milagros Tolón, afirmó en rueda de prensa que las competencias en educación recaen en las comunidades autónomas y que el Gobierno central ya ha transferido los fondos, por lo que la ejecución y gestión corresponden a los gobiernos autonómicos. Esta declaración se interpreta como un intento de eludir su responsabilidad, echando más leña al fuego de cara a las huelgas previstas para septiembre.