Veredicto del jurado: culpable de asesinato, pero absuelto de otros cargos
Un jurado popular ha emitido su veredicto en el caso de un violento asesinato a tiros ocurrido en la localidad de Atarfe (Granada), España. Los nueve miembros del jurado han declarado por unanimidad al joven acusado culpable de un delito de asesinato, considerando que actuó con clara intención de matar. Sin embargo, han desestimado otra de las acusaciones de la fiscalía, que sostenía que la hija de la víctima, de solo 3 años, se encontraba en el lugar del crimen y sufrió por ello un trauma psicológico, al considerar que no existen pruebas suficientes para acreditarlo.
Resumen del caso: tres disparos a quemarropa al estilo de una ejecución
Este sangriento suceso tuvo lugar el mediodía del 16 de enero de 2024. En el momento de los hechos, la víctima, de 34 años, se encontraba sentada en una furgoneta aparcada en la calle. El acusado, sin licencia de armas, se aproximó a pie al vehículo y, desde una distancia de menos de 10 centímetros, le disparó tres veces en la cabeza. La extrema violencia del ataque provocó una grave destrucción de la masa encefálica de la víctima, quien falleció aproximadamente media hora después.
Claves del juicio: se desestima la legítima defensa y la confesión es clave para la rebaja de pena
Durante el juicio, el acusado alegó que disparó en defensa propia bajo un “miedo insuperable”, afirmando que la víctima le había apuntado primero con un arma. Su defensa solicitaba una condena por homicidio y no por asesinato, pidiendo una pena de 6 años de prisión al aplicar el atenuante de confesión. No obstante, el jurado, tras analizar los hechos, consideró que los tres disparos a corta distancia son característicos de un asesinato con alevosía y rechazó la tesis del “miedo insuperable”. A pesar de ello, se ha reconocido como atenuante muy cualificado el hecho de que el acusado se entregara y confesara el crimen tras cometerlo.
Trasfondo del caso: una sangrienta vendetta entre dos clanes familiares
Este caso ha generado una gran expectación por su conexión con una larga y sangrienta enemistad entre dos clanes locales. Según ha trascendido, ambas familias arrastraban un historial de enfrentamientos violentos que incluía tiroteos, atropellos e incluso una desaparición sin resolver. Dada la brutalidad del crimen y su grave impacto social, la Fiscalía solicitaba inicialmente una pena de entre 31 y 33 años de prisión para el acusado. Aunque el jurado ya ha emitido su veredicto de culpabilidad, la condena final queda pendiente de la sentencia que dicte el magistrado-presidente del tribunal. Esta tragedia marca la destrucción definitiva de dos familias ya rotas por el odio.