Un informe revela el “calvario” en las aulas
Recientemente, un informe de la organización ecologista Greenpeace ha puesto en el centro del debate el problema de las altas temperaturas en los colegios españoles. La organización utilizó cámaras termográficas profesionales para realizar mediciones sobre el terreno en seis centros educativos de Alicante, Ourense, Barcelona, Madrid y Sevilla.
Los resultados son preocupantes. Según la normativa española vigente, la temperatura en entornos interiores para trabajos sedentarios, como las clases, no debería superar los 27 grados centígrados. Sin embargo, ninguno de los colegios inspeccionados cumplía con la norma, y la mayoría de las aulas superaban con creces este límite. En algunos comedores se alcanzaron los 30°C. En el exterior, la temperatura del suelo de los patios bajo la luz solar directa llegó a alcanzar los 50°C. Los expertos señalan que, por encima de los 24°C, la capacidad de concentración y el rendimiento académico de los alumnos disminuyen notablemente.
Acusan al Gobierno de inacción mientras los padres se autoorganizan
Ante el cada vez más grave problema del calor en las aulas, la respuesta de las administraciones locales ha sido considerada, en general, pasiva. Por ejemplo, se reportó que el Gobierno de la Comunidad de Madrid respondió con frases como “el calor es lo que hay”, sin proponer soluciones efectivas.
En este contexto, las familias de algunas regiones se han visto obligadas a tomar la iniciativa. En comunidades como Murcia, las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAs) han organizado mercadillos y sorteos para recaudar fondos y poder instalar sistemas de aire acondicionado en los colegios, mejorando así el entorno de aprendizaje de sus hijos.
La protesta “simbólica” de los padres de Elche
En la ciudad de Elche (Comunidad Valenciana), la protesta de los padres ha subido de nivel. La federación que agrupa a las AMPAs de 10 colegios públicos de la localidad ha presentado una petición formal al alcalde, Pablo Ruz, y a todos los concejales del consistorio.

La petición principal de la solicitud es altamente simbólica: exigen que el Ayuntamiento celebre todos los plenos municipales de junio, julio y septiembre sin el aire acondicionado central de la sala de plenos. Con esta acción, las familias esperan que los responsables políticos “sufran en sus propias carnes” y experimenten lo que sienten los alumnos en las aulas abrasadoras, para que así tomen conciencia y solucionen el acuciante problema de la falta de climatización en los centros.
La protesta genera un eco y un debate social
La iniciativa de los padres de Elche ha generado rápidamente una fuerte reacción y un amplio apoyo en la sociedad española. Muchos ciudadanos han mostrado su acuerdo en redes sociales, considerando que la medida va directa al núcleo del problema. Algunos comentarios incluso sugieren que, hasta que todos los colegios no estén climatizados, los edificios de la administración pública también deberían dejar de usar el aire acondicionado.
Este suceso no solo ha puesto de manifiesto las deficiencias en las infraestructuras educativas de algunas zonas de España, sino que también ha impulsado un profundo debate público sobre la equidad educativa, el bienestar del alumnado y la responsabilidad gubernamental. La opinión pública reclama de forma generalizada que la administración priorice la garantía de un entorno de aprendizaje básico para los estudiantes, en lugar de dejar que las familias y los alumnos asuman en solitario las consecuencias del cambio climático.