Alerta máxima por falta de policías: el riesgo de una nueva oleada es inminente
El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, Jupol, ha denunciado públicamente que el despliegue policial en Ceuta está al límite y es incapaz de hacer frente a una nueva presión fronteriza. Según la portavoz del sindicato, Laura García, actualmente solo hay 150 agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) en Ceuta. Estos efectivos no solo deben encargarse de la seguridad del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), ya desbordado, y de los nuevos asentamientos, sino también de mantener el orden público. Tras la rotación de turnos, los agentes de servicio en cada turno son apenas entre 40 y 50.
Jupol advierte que este número de agentes es “totalmente insuficiente” para hacer frente a una posible entrada masiva de miles de personas. El sindicato señala que al inicio de la crisis, el 30 de julio, solo había 42 antidisturbios en la zona. Aunque posteriormente se enviaron 108 refuerzos, la situación sigue siendo crítica ante la previsión de una nueva entrada masiva el próximo 15 de agosto. Paralelamente, fuentes de la Guardia Civil indican que, a diferencia de las 2.000 personas que afirma el Ministerio del Interior, en Ceuta permanecerían al menos 6.000 inmigrantes, lo que aumenta la presión sobre la seguridad local.
Críticas a las medidas del Gobierno: ineficacia y polémica en la gestión de recursos
El sindicato critica duramente que la “normalización de la situación” proclamada por el ministro del Interior, Grande-Marlaska, no se corresponde con la realidad. Jupol afirma que la nueva barrera flotante instalada por el Gobierno es inútil, ya que, según la portavoz García, “cualquiera puede saltarla”. El sindicato considera que el único propósito de esta barrera es cambiar la calificación jurídica de la entrada irregular, para que quienes crucen por mar sean considerados como si “saltaran la valla” y así poder aplicar las “devoluciones en caliente”.
Más controvertida aún es la gestión de los efectivos policiales. Jupol denuncia que, en el momento más crítico de la crisis del 30 de julio, los refuerzos de la UIP no fueron enviados inmediatamente a la frontera, sino que se destinaron prioritariamente a proteger los convoyes y los edificios visitados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, lo que ha generado un gran malestar entre los agentes de primera línea.
La falta de medios técnicos impide una actuación eficaz
Jupol subraya que para ejecutar eficazmente las devoluciones por mar, avaladas por el Tribunal Supremo, es imprescindible contar con medios técnicos y materiales suficientes, algo que dista mucho de la realidad actual. El sindicato señala la grave carencia de embarcaciones de intercepción, drones y sistemas de vigilancia de alta tecnología en las unidades fronterizas españolas. Sin estas herramientas, es imposible llevar a cabo interceptaciones y devoluciones masivas en el mar de manera efectiva, aunque exista una base legal para ello.
El sindicato exige una reforma integral y refuerzos urgentes
Ante el continuo deterioro de la situación fronteriza, Jupol advierte que si el Gobierno sigue adoptando una estrategia pasiva, los agentes en primera línea continuarán sobrecargados y en estado de “abandono”, soportando una enorme presión física y psicológica. El sindicato ha presentado formalmente al Ministerio del Interior varias demandas urgentes, entre ellas:
- Envío inmediato de refuerzos: Desplegar urgentemente más agentes antidisturbios y otras fuerzas de seguridad en Ceuta.
- Actualización del catálogo de puestos de trabajo: Reformar el catálogo, que no ha sido modificado en más de 20 años, para adaptarlo a la grave situación fronteriza actual.
- Provisión de recursos necesarios: Dotar a las unidades de equipamiento moderno de interceptación y vigilancia para garantizar un control fronterizo eficaz.
- Impulso de reformas legales: Reformar íntegramente la actual Ley de Extranjería y firmar acuerdos de repatriación efectivos con los países de origen y tránsito de la inmigración para eliminar el “efecto llamada” desde la raíz.