Panorama de la epidemia: Andalucía como epicentro
Según los últimos informes, la situación del brote del Virus del Nilo Occidental en España es grave, con un total de 20 casos confirmados en todo el país. De estos, 19 se han notificado en la comunidad autónoma de Andalucía, que se ha convertido en el centro de esta epidemia, mientras que el caso restante se ha localizado en Extremadura. Entre todos los casos, cinco pacientes se encuentran en estado crítico.
Esta semana, un hombre de 82 años residente en la localidad sevillana de Dos Hermanas falleció a causa de la infección, agravada por patologías previas que padecía.
Factores ambientales: arrozales y proliferación de mosquitos
Los expertos analizan que las abundantes lluvias del invierno y la primavera, seguidas de altas temperaturas sostenidas, han creado las condiciones ideales para la reproducción de los mosquitos que transmiten el virus. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) señalan que el número de mosquitos está directamente relacionado con la propagación del virus, especialmente en zonas de cultivo de arroz. Por ejemplo, la comarca del Bajo Guadalquivir, en la provincia de Sevilla, con unas 36.000 hectáreas de arrozales, se ha convertido en un caldo de cultivo ideal para el principal mosquito vector, el “Culex perexiguus”, debido a las grandes extensiones de agua estancada.
Los investigadores han llegado a capturar hasta 5.000 hembras de mosquito en una sola trampa y noche en estas áreas, en marcado contraste con las menos de 5 que se suelen capturar en entornos urbanos. Además de Sevilla, la comarca de La Janda en la provincia de Cádiz y algunas zonas arroceras de Extremadura también enfrentan un alto riesgo.
Historial y tendencias: el cambio climático impulsa la expansión del virus hacia el norte
Según Jordi Figuerola, investigador del CSIC, el virus del Nilo Occidental no es endémico de España y se introdujo por primera vez alrededor de 2003 a través de aves migratorias. Los estudios han identificado al menos seis o siete introducciones independientes del virus.
El cambio climático es un motor clave en la expansión del área de distribución del virus. El calentamiento global provoca inviernos más cálidos, lo que permite que más mosquitos hembra sobrevivan al invierno y prolonguen su período de reproducción, aumentando así el riesgo y la duración de la transmisión del virus. Esta tendencia no se limita al sur de España; en los últimos años, el virus se ha expandido hacia el norte, llegando a los Países Bajos y Bélgica, e incluso se han notificado casos en ciudades como París y Moscú.
Medidas de control y retrospectiva histórica
Para hacer frente al brote, las administraciones locales han activado planes de emergencia. En la provincia de Sevilla, la más afectada, un total de 20 municipios, incluyendo Sevilla capital y Dos Hermanas, han entrado en estado de alerta y han reforzado las labores de fumigación y vigilancia. En algunas zonas, las medidas de control comenzaron incluso en marzo.
Echando la vista atrás, desde 2020, aproximadamente 20 personas han fallecido en España a causa del virus del Nilo Occidental. De hecho, 2024 fue el año más grave registrado, con 11 muertes. Jorge Galván, director general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), subraya la necesidad de adoptar una estrategia de “prevención primero”, controlando las poblaciones de mosquitos antes de que se conviertan en una amenaza para la salud pública, en lugar de reaccionar pasivamente una vez que aparecen los casos.