España activa medidas recíprocas de respuesta
Según la decisión publicada por el Gobierno español el viernes, los controles fronterizos dirigidos a Italia entraron en vigor oficialmente a las 00:00 horas del sábado. Como “respuesta simétrica” a la medida previa de Italia, España restablecerá los controles en sus fronteras interiores en puertos y aeropuertos. Las inspecciones se realizarán de forma aleatoria e incluirán la verificación de pasaportes, datos de identidad y nacionalidad de los viajeros. Para los ciudadanos no comunitarios, se comprobará además si disponen de un visado o permiso de residencia válido. La medida está programada para durar hasta las 00:00 horas del 7 de septiembre, aunque España ha indicado que el plazo podría ajustarse si las circunstancias cambian.
Origen de la disputa: la crisis migratoria de Ceuta
El detonante de esta tormenta diplomática fue la decisión unilateral del Gobierno italiano el 1 de agosto. En aquel momento, el Gobierno de Meloni, alegando una entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma española de Ceuta, decidió suspender el Acuerdo de Schengen con España. Italia argumentó que alrededor de 72.000 inmigrantes marroquíes habían irrumpido en Ceuta y que la medida era para “garantizar la seguridad nacional” y “evitar la entrada de inmigración irregular en el espacio Schengen”.

Enfrentamiento diplomático y ultimátum
Ante la acción unilateral de Italia, el Gobierno español emitió el viernes un ultimátum a la parte italiana para que retirara la medida “en un plazo de tres días”, advirtiendo que, de lo contrario, tomaría “medidas recíprocas”. Sin embargo, el Gobierno italiano respondió rápidamente esa misma tarde, declarando que “no acepta ultimátums ni imposiciones” y rechazando la petición española. Italia señaló que, debido a los llamamientos en redes sociales para un nuevo asalto a la frontera de Ceuta y a las previsiones de las propias autoridades españolas sobre una posible repetición de la crisis el 15 de agosto, había decidido extender los controles fronterizos “al menos” hasta después de esa fecha. Tras recibir la contundente respuesta italiana, España no esperó a que finalizara el plazo de tres días y activó inmediatamente sus contramedidas, demostrando una escalada en el conflicto entre ambos países.
Argumentos de ambas partes y diferencias políticas
En los últimos días, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha expresado públicamente su descontento en varias ocasiones. Ha subrayado que la crisis en Ceuta ya ha sido controlada y que los inmigrantes que entraron irregularmente han sido devueltos. Más importante aún, ha insistido en que Ceuta, como ciudad autónoma española, no forma parte del espacio Schengen, por lo que el argumento de Italia sobre “afectar la seguridad del espacio Schengen” carece de fundamento. Sánchez también ha rebatido las afirmaciones italianas con datos de la UE, señalando que el número de inmigrantes que entran irregularmente en Italia es tres veces mayor que en España, y que, a pesar de ello, España nunca ha impuesto restricciones a Italia por este motivo.
Los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países también se han enzarzado en una “guerra de declaraciones”. El ministro italiano acusó a la política de regularización de inmigrantes de España de causar la crisis, mientras que su homólogo español criticó estas declaraciones por estar llenas de “demagogia partidista” y contraatacó recordando que el Gobierno de Meloni también llevó a cabo una regularización en 2022. Los analistas consideran que las profundas diferencias ideológicas entre el Gobierno de izquierdas de España y el de ultraderecha de Italia son la causa subyacente de la rápida escalada de esta disputa.