Según el último informe del Ministerio del Interior sobre la inmigración irregular en los primeros siete meses de 2026, el número total de entradas en España muestra una tendencia a la baja. Sin embargo, la presión varía enormemente entre las distintas regiones, con una situación especialmente crítica en las fronteras terrestres.
Enclaves norteafricanos: Aumenta drásticamente la presión en la frontera terrestre
El cambio más notable del informe se observa en Ceuta, ciudad autónoma española en el norte de África. Los datos muestran que, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, 3.835 inmigrantes entraron irregularmente por vía terrestre. En comparación con las 1.452 personas del mismo período en 2025, la cifra se ha disparado un 164,1%.
El Ministerio del Interior subraya que estas cifras no incluyen los saltos masivos a la valla ocurridos los días 30 y 31 de julio, que se analizarán por separado debido a su naturaleza excepcional. Esto implica que la presión real sobre la frontera de Ceuta es aún mayor de lo que reflejan los datos actuales.
De manera similar, en Melilla, la otra ciudad autónoma en el norte de África, las entradas por tierra también han aumentado significativamente. Durante los primeros siete meses del año, 347 personas entraron por esta vía, un 132,9% más que las 149 del mismo período del año anterior. Además, 18 personas llegaron por mar a Melilla, tres más que en el año previo.
Ruta atlántica: Desciende la llegada de pateras a Canarias
En claro contraste con la tensión en las fronteras terrestres, la ruta marítima atlántica hacia las Islas Canarias ha registrado un descenso drástico. En los primeros siete meses de 2026, llegaron al archipiélago 4.675 inmigrantes en 63 embarcaciones, frente a los 11.575 inmigrantes y 191 embarcaciones del mismo período en 2025. Esto representa una caída interanual del 59,6%, con una reducción de unas 6.900 personas, lo que indica que el atractivo de esta ruta está disminuyendo.
Costa Mediterránea: Aumentan las llegadas por mar

A pesar del descenso en la ruta atlántica, el número de inmigrantes que llegan de forma irregular a la costa mediterránea, incluyendo la Península y las Islas Baleares, está en aumento. En los primeros siete meses del año, 3.864 inmigrantes llegaron a las Islas Baleares, lo que supone un aumento interanual del 10,1%. Por su parte, las llegadas por mar a la Península Ibérica pasaron de 3.567 a 4.358 personas, un incremento del 22,17%.
Si se suman las llegadas a la Península y a las Baleares, un total de 8.222 inmigrantes llegaron por mar en los primeros siete meses del año, un 16,2% más que en el mismo período del año anterior. Cabe destacar que, a pesar del aumento de personas, el número de embarcaciones implicadas (439) se redujo un 3,7% en comparación con el año pasado.
Tendencia general: Descenso global con cambios en las rutas
A nivel nacional, las cifras globales muestran que un total de 17.097 personas entraron irregularmente a España por vía terrestre y marítima en los primeros siete meses de 2026. En comparación con las 20.271 del mismo período de 2025, el total ha disminuido un 15,7%. De ellas, las llegadas por mar sumaron 12.915 personas, un 30,8% menos en tasa interanual.
En resumen, aunque el número total de entradas irregulares en España ha disminuido, las rutas y los métodos de los flujos migratorios están experimentando un cambio profundo. La presión en las fronteras terrestres, especialmente en Ceuta, ha aumentado drásticamente, mientras que algunas rutas del Mediterráneo también enfrentan desafíos constantes. Esto indica que la gestión fronteriza de España se enfrenta a nuevas y severas pruebas a nivel regional.