Aumento anómalo de la actividad sísmica
Los datos más recientes del Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España muestran que, desde el inicio de 2026, la actividad sismovolcánica en Tenerife presenta un estado “anómalo” sin precedentes. Hasta la fecha, se han registrado diez enjambres sísmicos en la isla, que consisten en miles de pequeños terremotos en un corto periodo de tiempo. En comparación, entre 2016 y 2025, un periodo de nueve años completos, solo se registraron un total de seis eventos de este tipo. Esta comparación resalta la intensidad de la actividad geológica actual.
Evaluación oficial: bajo riesgo de erupción a corto plazo
A pesar del notable aumento de la actividad sísmica, la comunidad científica considera que el riesgo de una erupción volcánica a corto plazo sigue siendo “bajo”. Itahiza Domínguez, responsable del IGN en Canarias, señala que la actividad actual es coherente con el comportamiento normal de un sistema volcánico activo, lo que indica una acumulación de magma bajo la isla. Los expertos predicen que una futura erupción probablemente no provendría del volcán principal del Teide, sino que podría formar un nuevo volcán basáltico en la dorsal noreste de la isla, similar al evento ocurrido en la vecina isla de La Palma en 2021. Según los modelos basados en datos históricos, la probabilidad de una erupción en Tenerife en los próximos 50 años es de aproximadamente un 40%.
Refuerzo de la vigilancia e indicadores de alerta
Para hacer frente a esta nueva situación, el comité director del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico en Canarias (Pevolca) se ha reunido y ha decidido aumentar la frecuencia de sus reuniones de evaluación de riesgos a una vez cada tres meses, para un seguimiento más estricto de la dinámica. Actualmente, todos los sismos detectados se localizan a gran profundidad, a unos 10 kilómetros al oeste del Teide, con magnitudes inferiores a 1.5, por lo que no son sentidos por la población. Sin embargo, los expertos advierten que no se descartan futuros terremotos perceptibles. Si la actividad sísmica continúa y se desplaza hacia la superficie, acompañada de deformaciones medibles del terreno o cambios significativos en la composición de los gases volcánicos, estos se considerarían “indicadores claros” de un riesgo de erupción elevado.
Retrospectiva histórica e incertidumbre futura
La última erupción volcánica en Tenerife tuvo lugar en 1909. Los registros históricos de erupciones muestran que la actividad sísmica perceptible puede aparecer meses o incluso años antes de una erupción real. Itahiza Domínguez subraya que, aunque los científicos se mantienen en alerta máxima y utilizan equipos avanzados para una monitorización continua, actualmente es imposible predecir con exactitud cuándo ocurrirá la próxima erupción, o si la actividad sísmica actual se calmará o evolucionará hacia un evento eruptivo. Los investigadores seguirán vigilando de cerca todos los datos para prevenir cualquier posible cambio.