La brecha entre la bonanza macroeconómica y las dificultades individuales
La economía española muestra una serie de señales positivas. Su Producto Interior Bruto (PIB) ha registrado un crecimiento interanual del 2,7 %, casi el triple que la media de la eurozona, y las cifras de empleo baten récords históricos. Medios internacionales y diversas entidades bancarias han elogiado el desempeño económico de España.
Sin embargo, tras los brillantes datos macroeconómicos se esconde una realidad cada vez más dura para las familias. Una vez descontada la inflación, el nivel de los salarios reales en España lleva mucho tiempo estancado, y el poder adquisitivo de los hogares se está deteriorando. La contradicción principal es que el crecimiento de la renta per cápita no sigue el ritmo de la expansión del PIB y, mucho menos, el de los desorbitados precios de la vivienda, lo que provoca que la situación de muchas familias sea incluso peor que hace una década.
El éxodo continuo de inmigrantes de Europa del Este
Este deterioro de la situación económica se refleja en los movimientos de ciertos grupos de inmigrantes. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), algunos inmigrantes que no llegaron huyendo de la pobreza o la guerra, especialmente los procedentes de países de Europa del Este, están abandonando España a un ritmo acelerado.
Los datos muestran que, en el segundo trimestre de 2026, 5.300 rumanos y 3.200 ucranianos decidieron marcharse. Esta tendencia no es un caso aislado, sino una intensificación de la fuga de mano de obra que se ha venido produciendo en los últimos años. En claro contraste, la inmigración de otras regiones sigue en aumento. Durante el mismo periodo, llegaron a España 34.000 colombianos, 23.300 venezolanos y 21.100 marroquíes.
La tendencia de salida de los inmigrantes ucranianos es especialmente notable. Al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, un gran número de ucranianos llegó a España, alcanzando un pico de 215.000 personas registradas a principios de 2024. Sin embargo, desde entonces, el número de personas de este colectivo ha disminuido durante cuatro trimestres consecutivos, y esta reducción parece estar acelerándose.
El alto coste de la vida como principal factor de expulsión
El factor clave que lleva a los inmigrantes a ‘votar con los pies’ es el elevado coste de establecerse en España, especialmente el problema de la vivienda. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que solo en el primer trimestre de 2026, el precio de la vivienda a nivel nacional aumentó un 12,9 % interanual, con un incremento aún mayor en la vivienda de segunda mano, del 13,5 %. Desde 2015 hasta la actualidad, el precio general de la vivienda en España ha subido más de un 80 %, y en ciudades principales como Madrid, el aumento supera incluso el 100 %.
Según entrevistas realizadas por el diario español El Economista, muchas familias ucranianas en Madrid afirman que sus salarios actuales son insuficientes para comprar o alquilar una vivienda de forma independiente, lo que obliga a varias familias a compartir piso y limita enormemente sus planes de futuro.
Del mismo modo, la disminución del número de búlgaros en España también está relacionada con esta situación. Una familia búlgara que regenta un bar en el norte de Madrid confiesa que trabajan 14 horas al día por un beneficio muy limitado y no descartan la posibilidad de volver a su país. Los altos precios de la vivienda y el estancamiento de los salarios han reducido drásticamente el atractivo de España para estos inmigrantes.
Los factores de atracción de los países de origen y la diversificación de opciones
Además de los factores de ‘expulsión’ dentro de España, el desarrollo económico en los países de origen de los inmigrantes de Europa del Este constituye un poderoso factor de ‘atracción’.
- Ucrania: La intensidad de la guerra ha disminuido en algunas regiones. Al mismo tiempo, el país está convirtiendo la crisis en una oportunidad, con un rápido crecimiento en industrias emergentes como la de los drones, lo que crea nuevas posibilidades para la reconstrucción económica y el empleo.
- Bulgaria: Su economía crece rápidamente y cuenta con un sistema fiscal bastante atractivo, lo que genera cada vez más oportunidades de empleo interesantes en el país. Los inmigrantes comentan que cada vez que regresan a su país, perciben el desarrollo vertiginoso de la capital, Sofía.
- Rumanía: Como miembro de la Unión Europea, su economía y nivel de ingresos se acercan cada vez más a la media europea. Para los rumanos, que tienen derecho a la libre circulación dentro de la UE, la elección ya no es una simple comparación entre ‘la Rumanía de hace 20 años’ y ‘la España de ahora’. En su lugar, sopesan sus opciones entre múltiples destinos europeos, incluyendo Alemania, Francia y su propio país, cada vez más desarrollado. La ventaja que antes ofrecía España se debilita año tras año.