Contexto del caso: Un empleado veterano es despedido por no fichar
Recientemente, una empresa española tomó la decisión de imponer un despido disciplinario a un empleado con más de veinte años de antigüedad. Tras reincorporarse a su puesto después de una baja por enfermedad y unas vacaciones, el trabajador fue acusado de no cumplir con su obligación de fichar durante varios días consecutivos. La empresa consideró que el comportamiento del empleado constituía una infracción grave, intencionada y reiterada, por lo que aplicó la sanción más severa de la legislación laboral: el despido directo.

Obligación legal: Normativa obligatoria sobre el registro de jornada
Según el Estatuto de los Trabajadores de España, todas las empresas tienen la obligación legal de garantizar el registro diario de la jornada de sus empleados. Este registro debe incluir de forma clara las horas concretas de inicio y finalización de la jornada de cada trabajador. Además, las empresas deben conservar estos registros durante un periodo de cuatro años y estar dispuestas a facilitarlos en cualquier momento al propio trabajador, a los representantes sindicales y a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
Resolución judicial: Un giro desde la ratificación hasta la revocación
Esta decisión de despido dio lugar a un litigio judicial. En primera instancia, el juzgado avaló la decisión de la empresa, considerando probado que el empleado no había fichado. Sin embargo, al recurrirse el caso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la sentencia dio un giro radical. El alto tribunal revisó el caso y terminó revocando la sentencia inicial.
Clave de la sentencia: La sanción debe ser proporcional a la falta
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña señaló en su sentencia que, si bien los hechos demostraban que el empleado no había fichado durante siete días consecutivos, lo que constituía una infracción, la empresa no aportó pruebas suficientes de haberle entregado una advertencia previa por escrito de forma clara y adecuada antes de proceder al despido. El tribunal hizo hincapié en el «principio de proporcionalidad», argumentando que, a falta de un procedimiento de advertencia previo, recurrir directamente a una medida tan extrema como el despido resulta excesivo y su gravedad es desproporcionada en relación con la falta cometida.
Resultado final: La elección entre indemnización o readmisión
Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña declaró el despido improcedente. Según la sentencia, la empresa debe elegir entre dos opciones: readmitir al trabajador en su puesto o abonarle una indemnización económica de 42.671,66 euros. Este caso sirve de nueva advertencia para todas las empresas españolas: el despido disciplinario debe considerarse como el último recurso. Al tratar las infracciones de los empleados (como no fichar), es imprescindible seguir estrictamente los procedimientos legales para garantizar la razonabilidad y proporcionalidad de las sanciones.