Unas “vacaciones de trabajo” bajo tensión
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentra de vacaciones estivales junto a su familia en la residencia real de La Mareta, en Lanzarote. Sin embargo, la tensión por la crisis migratoria en Ceuta hace que este periodo sea de todo menos relajado. Sánchez debe seguir despachando desde la isla, manteniendo el contacto con su equipo a través de videoconferencias para monitorizar la crisis, lo que ha convertido la finca en una sede de teletrabajo gubernamental improvisada.
Un despliegue de seguridad sin precedentes
Para hacer frente a posibles amenazas, la Guardia Civil ha implementado medidas de seguridad de alto nivel. Alrededor de 120 agentes de su unidad de élite, los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), han sido destinados a los alrededores de la residencia para establecer un férreo perímetro de seguridad. Se espera que este dispositivo se mantenga hasta el 24 de agosto.

El sistema de seguridad está estructurado en varios anillos: el equipo de escoltas personales del presidente se encarga de su protección inmediata, mientras que los agentes del GRS conforman un segundo anillo, ampliando el perímetro de vigilancia para asegurar las áreas exteriores de la finca. Además, el Servicio Marítimo de la Guardia Civil ha desplegado embarcaciones en las aguas cercanas para vigilar la costa de la residencia 24 horas al día.
Lecciones aprendidas: máxima protección contra el espionaje electrónico
Este refuerzo de la seguridad no se limita al plano físico, sino que pone un énfasis especial en la seguridad de las comunicaciones electrónicas. Esta medida se debe a lecciones del pasado: en 2021, el teléfono móvil de Sánchez fue infectado con el software espía Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, lo que resultó en el robo de más de 2,6 GB de información sensible. Los dispositivos de los entonces ministros de Defensa e Interior también fueron objetivo del ataque.
Para evitar que la historia se repita, especialmente ahora que el presidente necesita realizar frecuentes videoconferencias cifradas, en La Mareta se han desplegado diversas contramedidas técnicas, incluyendo inhibidores de frecuencia, con el objetivo de minimizar al máximo el riesgo de escuchas o reconocimiento electrónico.
De residencia vacacional a centro de mando temporal
El masivo dispositivo de seguridad acompaña al presidente en cada uno de sus desplazamientos. Por ejemplo, durante la visita de Sánchez al Observatorio de Yebes en Guadalajara el 12 de agosto para observar un eclipse, el equipo de seguridad también planificó y desplegó el operativo correspondiente en la ruta y el lugar.
En definitiva, este año la residencia de La Mareta ha dejado de ser un simple lugar de vacaciones real. Asume una triple función: es el lugar de descanso para la familia Sánchez, un ‘Palacio de la Moncloa’ temporal para gestionar la crisis nacional y una zona de alta seguridad bajo estricta protección. Este agosto, Sánchez se encuentra en un estado de alerta constante, dividiendo su tiempo entre su familia y los asuntos de Estado.