La Policía Local de Palma ha detenido recientemente a un hombre de nacionalidad española de 28 años tras gestionar un aviso por una agresión en un restaurante a modo de venganza. El individuo había tenido un altercado con los dueños el día anterior al negarse a pagar la cuenta, y al día siguiente regresó armado con un cuchillo para vengarse, en un suceso de carácter grave.
De un ‘simpa’ a una venganza armada
Según el informe policial, el origen del suceso fue que el hombre se negó a pagar su consumición en el restaurante el día anterior, por lo que fue expulsado por los propietarios. Alrededor de las 18:00 horas del día siguiente, el individuo, resentido, regresó al local con una navaja de 10 centímetros de hoja, visiblemente alterado y con intención de vengarse.
Para no molestar a los demás clientes que se encontraban en el local, la dueña intentó primero convencer al hombre para que saliera a la calle a hablar. Sin embargo, lejos de calmarse, el individuo comenzó a insultarla y a empujarla, lo que provocó que la situación escalara rápidamente.
El enfrentamiento se intensifica en el exterior y el dueño se defiende del ataque
Al ver cómo empujaban a su esposa, el dueño intervino de inmediato para detener la agresión, apartando al sospechoso para proteger a su familia. Justo cuando el propietario se giraba para volver a entrar en el restaurante, el agresor sacó repentinamente la navaja y comenzó a perseguirlo de forma amenazante.
Ante la súbita amenaza del arma blanca, el dueño reaccionó con rapidez y agarró una bolsa de tela que tenía a mano para usarla como escudo improvisado. De esta manera, pudo defenderse y mantener a raya al agresor, evitando sufrir lesiones directas.
Rápida respuesta policial: el sospechoso es arrestado en un baño
Durante el forcejeo, el sonido de las sirenas de un coche de policía que se acercaba distrajo por un momento al agresor. El dueño aprovechó la oportunidad para abalanzarse sobre él y sujetarle las manos, haciendo que el arma cayera al suelo. Inmediatamente, pisó la navaja para impedir que su atacante pudiera recuperarla.
Al ver que la situación se complicaba, el sospechoso desistió y huyó del lugar. En su huida, se escondió en el baño de otro establecimiento cercano, donde intentó lavarse la cara para calmarse y disimular. La policía llegó rápidamente tras recibir el aviso y, gracias a las indicaciones de los testigos y del personal de los comercios cercanos, localizó y detuvo al sospechoso, que se encontraba llorando en el baño. El arma utilizada en la agresión también fue recuperada por los agentes en la calle.
Actualmente, el hombre ha sido puesto a disposición de la Policía Nacional y de las autoridades judiciales correspondientes como presunto autor de un delito de lesiones y otro de amenazas graves, a la espera de las consecuencias legales pertinentes.