Marruecos acusa a España de falta de reciprocidad y amenaza con suspender el tratado de extradición
La cooperación entre España y Marruecos se enfrenta a una nueva prueba. El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha declarado públicamente que su departamento está «discutiendo la suspensión de la aplicación» del tratado de extradición con España.

La principal queja de Marruecos radica en la falta de reciprocidad en la ejecución de las solicitudes de extradición. Ouahbi señaló que, cuando Marruecos solicita la extradición de personas a España, se encuentra con «situaciones incomprensibles» que impiden la entrega, a veces incluso porque los individuos ya han sido puestos en libertad por las autoridades españolas. Subrayó que Marruecos ha ejecutado todas las solicitudes de extradición de España, pero no ha recibido una respuesta equivalente. Según cifras marroquíes, desde 2018, España ha denegado 92 de sus solicitudes; solo en 2024, de las 46 peticiones presentadas por Marruecos, la tasa de ejecución fue de apenas el 27%. Por ello, el Gobierno marroquí exige que España trate los procedimientos de extradición «con seriedad», o de lo contrario, considerará suspender el acuerdo.
Contexto complejo: crisis fronteriza y juego diplomático
Esta contundente declaración de Marruecos no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una serie de fricciones y contradicciones recientes entre ambos países.
En primer lugar, la grave crisis fronteriza que estalló a finales de julio y principios de agosto en el enclave español de Ceuta. Unos 80.000 inmigrantes irregulares asaltaron la frontera, causando la muerte de 70 personas y atrayendo la atención internacional. Los sindicatos de la policía española incluso insinuaron que las autoridades marroquíes relajaron deliberadamente el control fronterizo durante ese período. Esta crisis no solo provocó un desastre humanitario, sino que también desencadenó una reacción en cadena, incluyendo el restablecimiento temporal de los controles fronterizos de Italia con España.
Paralelamente, los movimientos diplomáticos de España también han tocado una fibra sensible en Marruecos. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó Argelia el 20 de julio con el objetivo de reparar las relaciones bilaterales. Dado que Argelia es el rival tradicional de Marruecos en la cuestión del Sáhara Occidental, el acercamiento de España a Argelia ha generado, sin duda, inquietud en Rabat.
Perspectiva de los expertos: la erosión de la base de cooperación es la causa fundamental
Aunque el Gobierno español sigue insistiendo en que la relación con Marruecos es «absolutamente amistosa» y sólida, la opinión general es que las relaciones se están enfriando.
Rosales, un experto legal español especializado en casos de extradición, analiza que el procedimiento de extradición tiene una doble dimensión, judicial y política. Tras la decisión judicial de la Audiencia Nacional de España, la decisión final sobre si ejecutarla o no recae en el Gobierno. Por lo tanto, aunque un tribunal apruebe la extradición, el Gobierno puede denegarla por razones políticas.
Rosales opina que el problema actual no es tanto el tratado en sí, sino «la ruptura de las buenas relaciones de cooperación entre ambos países». Explica que la ejecución efectiva de un tratado de extradición «se basa en la buena fe y la cooperación entre las dos naciones». Incluso sin un acuerdo formal, los estados pueden gestionar extradiciones basándose en el principio de cortesía y reciprocidad. Por tanto, la amenaza de Marruecos de suspender el acuerdo refleja, a un nivel más profundo, que la confianza mutua y la base de cooperación se están erosionando.