Cataluña concentra casi un tercio de las detenciones a nivel nacional
Según los datos del seguimiento a largo plazo de la actividad yihadista en España, Cataluña lleva seis años consecutivos siendo el principal foco de las operaciones antiterroristas del país. Las estadísticas muestran que, entre 2015 y 2025, alrededor del 33% de las detenciones por extremismo en España se produjeron en Cataluña. Le sigue la Comunidad de Madrid, con menos del 15%, aproximadamente la mitad que la región catalana. Los institutos de investigación analizan que el alto número de detenciones revela la posible existencia de densas redes de radicalización, aunque esto no se traduce directamente en un nivel de riesgo de seguridad absoluto para la zona.
La presión antiterrorista en otras comunidades autónomas tampoco debe subestimarse. La Comunidad Valenciana (9,4%), Andalucía (9,15%) y la ciudad autónoma de Melilla (8,86%) les siguen de cerca. En comparación, Ceuta, la otra ciudad autónoma con una geografía y estructura social similar, registró en los últimos diez años solo la mitad de detenciones que Melilla. Los datos indican que Ceuta experimentó un pico de arrestos entre 2015 y 2017, para luego mostrar una notable tendencia a la baja. Además, el País Vasco, las Islas Canarias y Castilla-La Mancha, entre otras comunidades, también han reportado casos aislados.
La proporción de detenidos marroquíes y españoles sigue siendo alta
Las estadísticas del Memorial de las Víctimas del Terrorismo indican que Marruecos y España son los dos países con mayor número de presuntos yihadistas. En los registros de detenciones más recientes de 2025, los sospechosos de estas dos nacionalidades constituyeron dos tercios del total de arrestados. Les siguen los de nacionalidad paquistaní (12 personas), argelina (5 personas), y tayika, siria y libanesa (4 personas cada una). Además, un número menor de sospechosos procedían de países como Bélgica, Ucrania, Brasil, Jordania y Bosnia.
Ampliando el marco temporal a 2015-2025, la concentración por nacionalidades es aún más evidente: los marroquíes representan casi el 40% de todos los detenidos, mientras que los españoles alcanzan el 34,5%. Estos dos grupos dominan de forma abrumadora las estadísticas, muy por delante del tercer y cuarto lugar, ocupados por Pakistán (aproximadamente 7%) y Argelia (aproximadamente 6%). El 12,7% restante corresponde a sospechosos de otras nacionalidades o cuya identidad no ha sido determinada.
Las mujeres detenidas y los “retornados” del conflicto generan preocupación

Además de la nacionalidad y la distribución geográfica, el género y el trasfondo de los individuos son dimensiones clave en la investigación antiterrorista. Los datos muestran que en 2025, un total de 6 mujeres fueron arrestadas por las fuerzas de seguridad por su presunta implicación en actividades yihadistas; desde 2015, la cifra acumulada de mujeres implicadas en estos casos en España asciende a 58.
Dentro de estos grupos especiales, los “retornados” que han estado en zonas de conflicto son motivo de especial atención. Recientemente, fue detenida una retornada de Siria llamada Loubna Mohamed Miludi. Según se informa, viajó a Siria en 2014 y se casó con un extremista. Tras la muerte de este combatiente yihadista, Loubna permaneció con su hijo durante nueve años en un campamento de detención controlado por las fuerzas kurdas. Su complejo historial extremista plantea nuevos desafíos para la evaluación antiterrorista y las medidas de seguridad posteriores por parte de las autoridades.