Datos de los incendios forestales en España en 2026 baten récords
Según los últimos datos publicados por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (European Forest Fire Information System, EFFIS), dependiente de la Comisión Europea, a 16 de agosto de 2026, la superficie acumulada afectada por incendios forestales en España este año asciende a 265.457 hectáreas, aproximadamente el 0,5 % del territorio nacional. Esta cifra no solo representa un aumento del 19 % respecto a la semana anterior, sino que ya supera significativamente el total de 189.379 hectáreas quemadas en todo 2025.
La virulencia de los fuegos se ha intensificado durante el verano. Solo en las tres semanas comprendidas entre el 16 de julio y el 5 de agosto, la superficie calcinada superó las 180.000 hectáreas. De este periodo, la semana del 16 al 22 de julio fue la más destructiva del año debido a los grandes incendios en las provincias de Ávila y la Comunidad de Madrid, con 91.412 hectáreas quemadas, considerándose uno de los peores episodios registrados en la historia de España. En el momento de la publicación de este informe, seguían activos focos en lugares como Niebla (Huelva) y Peñas de Riglos (Huesca). Además, el número de grandes incendios forestales (aquellos que afectan a más de 500 hectáreas) ha aumentado drásticamente, registrándose 43 hasta el 11 de agosto, muy por encima de los 24 del mismo periodo en 2025.
Análisis de expertos: el cambio climático no es el único culpable
José Ramón González Pan, portavoz del Colegio de Ingenieros de Montes, subrayó en una entrevista que atribuir esta catástrofe exclusivamente al cambio climático es una visión parcial. “No podemos culpar solo al cambio climático”, señaló. “Este año ha habido una cantidad enorme de negligencias e imprudencias”. Explicó que, en condiciones de sequía y calor extremos, cualquier pequeño descuido puede desencadenar un incendio incontrolable.
González Pan añadió que hasta el 95 % de los incendios son causados por la actividad humana, incluyendo comportamientos de alto riesgo como las chispas generadas por maquinaria agrícola durante su uso o vehículos averiados sobre pasto seco. Criticó que, desde 2014, el Gobierno español no ha llevado a cabo campañas de concienciación pública efectivas sobre la prevención de incendios, lo que ha provocado una falta generalizada de alerta entre la población sobre los riesgos potenciales.
Recortes en recursos de extinción y expansión urbana agravan la situación
Además de la negligencia humana, la disminución de la capacidad de extinción es otra causa importante de la propagación de los fuegos. González Pan afirmó que, en los últimos años, los recursos destinados a la lucha contra incendios en España, especialmente los medios aéreos, que son cruciales, han mostrado una tendencia a la baja. Esto debilita directamente la capacidad de respuesta rápida y contención en las fases iniciales de un incendio. “Si se dispusiera de los medios adecuados a la magnitud de los incendios, la superficie quemada sería mucho menor”.

Otro factor que agrava el problema es la “urbanización desordenada”. La construcción dispersa de viviendas y urbanizaciones en zonas forestales obliga a que, en caso de incendio, los equipos de emergencia prioricen la protección de vidas y propiedades, dejando el monte en un segundo plano. Esta priorización en las labores de extinción concede un tiempo valioso para que el fuego se extienda, facilitando que evolucione hacia un gran incendio forestal incontrolable.
La urgencia de reforzar la prevención y la educación ciudadana
Ante la grave situación de los incendios, González Pan insta a adoptar medidas de prevención integrales. Sostiene que la crisis actual de incendios en España es el resultado de una combinación de factores: condiciones meteorológicas extremas, negligencia humana, escasez de recursos y un modelo de uso del suelo inadecuado.
Recomienda encarecidamente al Gobierno que reactive de inmediato las campañas de concienciación a nivel nacional para educar a la población sobre cómo identificar y evitar comportamientos de riesgo. Al mismo tiempo, propone que, durante las temporadas de sequía, se prohíba o restrinja estrictamente por ley el uso de maquinaria agrícola y otras actividades con riesgo de incendio cerca de zonas forestales. González Pan concluye que solo cambiando el enfoque de la extinción pasiva a la prevención y educación activas se podrán reducir de raíz los futuros incendios catastróficos causados por negligencias.