“Recuperar el espacio”: la cena semanal en la plaza como acción de protesta
En Palma, la capital de la turística isla de Mallorca, una iniciativa de protesta llamada “Recuperar el espacio público” se está llevando a cabo de una manera pacífica pero firme. Impulsada por la organización social y federación de vecinos ‘Brunzit’, unos 500 residentes se reúnen cada miércoles por la noche en las principales plazas del centro, trayendo su propia comida para celebrar la tradicional cena “al fresco” (sopar a la fresca). Desde su inicio el año pasado, la participación en esta actividad ha ido en aumento, buscando reafirmar el derecho de los locales al uso de las zonas céntricas de la ciudad a través de este método pacífico y con un fuerte sentido de comunidad.
El precio del sobreturismo: “expulsados” del corazón de su ciudad
Detrás de esta acción se encuentra la profunda preocupación de los residentes locales por el “sobreturismo”. Según las estadísticas, más de 13,6 millones de turistas visitaron la isla de Mallorca el año pasado. Lugares emblemáticos como la plaza de la Catedral de Palma están casi completamente ocupados por turistas, lo que provoca que los residentes se sientan cada vez más ajenos a su propia ciudad. Pau Riera, portavoz de la plataforma, señala que el aumento de terrazas comerciales, la transformación de las tiendas para satisfacer a los turistas y el enorme flujo de personas durante la temporada alta han alterado fundamentalmente el uso de calles y plazas, “expulsando” a los residentes de sus áreas vitales.
Alerta por el agotamiento de recursos y dudas sobre la sostenibilidad
El colectivo ‘Brunzit’ advierte además que el modelo actual de turismo, tanto de masas como de élite, no solo está agotando los valiosos recursos naturales de la isla, sino que también representa una grave amenaza para la sostenibilidad de la economía local. Sostienen que, si este modelo continúa, podría provocar el colapso de la estructura económica local a largo plazo. A través de estas cenas en la plaza, los residentes esperan provocar una profunda reflexión y un gran debate en toda la sociedad sobre el modelo turístico actual de las Islas Baleares.

La disputa por el espacio público: residentes contra restauradores
Sin embargo, esta cena con carácter de protesta no está exenta de oposición. Afecta directamente a los intereses de algunos comerciantes locales, lo que ha provocado una fuerte reacción del sector de la restauración. Muchos operadores de bares y restaurantes con terrazas en las plazas consideran que las reuniones de los vecinos ocupan su espacio comercial y han presentado quejas al Ayuntamiento de Palma, presionando para que se prohíban este tipo de actividades que ocupan el espacio público. Esto ha convertido el derecho al uso del espacio público en una contradicción central e ineludible en el debate sobre la transformación urbana de Palma.
Una ola de protestas más amplia
Las cenas en la plaza de Palma no son un hecho aislado, sino parte de una creciente ola de protestas contra el “sobreturismo” en la zona. Con el aumento de la presión sobre la vivienda, el incremento del coste de vida y la sobrecarga de infraestructuras como el transporte, el agua y la electricidad durante el pico turístico del verano, cada vez más residentes optan por salir a la calle a expresar su descontento. Esta batalla por el espacio urbano y la calidad de vida de los residentes se está librando intensamente en Palma.