La mitad de las habitaciones carece de climatización individual
Desde el inicio del verano, el clima en Barcelona ha sido excepcionalmente severo, registrando hasta la fecha 52 ‘noches tórridas’ con temperaturas que superan los 25 grados. En este contexto, una encuesta realizada por ‘El Periódico de Catalunya’ a una muestra de 125 residencias de la ciudad ha revelado una grave deficiencia en infraestructuras. Los datos muestran que solo 67 centros (aproximadamente el 53,6 %) disponen de sistemas de aire acondicionado en las habitaciones individuales de los residentes. Las 58 residencias restantes solo ofrecen climatización en áreas comunes como comedores y salas de actividades, lo que deja a un gran número de ancianos sufriendo el calor extremo durante la noche.
La normativa obsoleta crea un vacío legal

A pesar de que la falta de climatización en los dormitorios suscita preocupación por la salud de este colectivo vulnerable, esta situación no infringe la legislación vigente. Según el decreto de la Generalitat de Cataluña de 2015 sobre instalaciones para personas mayores, solo se exige que la temperatura general del centro se mantenga por debajo de los 27 grados, sin especificar un límite para las habitaciones privadas ni obligar a la instalación de aire acondicionado individual.
Lo más grave es que algunas residencias más antiguas, registradas antes de 2015, todavía se rigen por la anticuada normativa de 1987. Estas primeras regulaciones apenas contemplaban las olas de calor estivales, cada vez más frecuentes. Esto significa que, mientras la temperatura de las zonas comunes cumpla con la normativa, el riesgo de calor extremo en los dormitorios queda en un auténtico vacío legal.
El calor nocturno agrava la crisis sanitaria y de gestión
Durante el día, las medidas para combatir el calor son relativamente fáciles de coordinar. La mayoría de las residencias agrupan a los mayores en espacios comunes con aire acondicionado, insisten en la hidratación u organizan actividades acuáticas para evitar las altas temperaturas. Sin embargo, al caer la noche, los residentes deben volver a sus habitaciones sin climatización para dormir.
La Associació de Centres d’Atenció a la Dependència (ACRA) admite que las continuas noches de calor se han convertido en el problema más acuciante del sector. Aunque la asociación intenta paliar la situación con más ventiladores o enfriando los pasillos, la antigüedad de los edificios y los elevados costes de reforma hacen que la instalación de aire acondicionado en todas las habitaciones de los centros antiguos sea inviable a corto plazo.
Los residentes de centros geriátricos enfrentan un mayor riesgo de mortalidad
La amenaza mortal del clima extremo para los grupos vulnerables se está haciendo evidente. Un reciente estudio académico de la Universitat Pompeu Fabra revela que, tras una ola de calor extremo, el aumento de la mortalidad entre los ancianos que viven en residencias es significativamente mayor que en el de aquellos que viven en sus domicilios.
El equipo de investigación señala que, además de la insuficiente climatización y las malas condiciones de ventilación, el drástico aumento de la carga de trabajo del personal de enfermería en verano, la escasez de personal y el propio agotamiento de los cuidadores por el calor son factores clave que elevan el riesgo para la salud. Además, los ancianos que hoy en día optan por vivir en residencias suelen presentar patologías crónicas más complejas y tienen una tolerancia muy baja al calor continuo. Aunque la comunidad académica pide urgentemente aumentar el personal y revisar los estándares de protección contra el calor en las residencias, el Departament de Drets Socials de la Generalitat ha dejado claro que, por el momento, no hay un calendario concreto para modificar la normativa.