Eric, el propietario de la cadena de restaurantes Kalavia, ha denunciado que en el último mes sus dos locales han sufrido una serie de incidentes desagradables, incluyendo un robo importante y varios casos de clientes que se fueron sin pagar (‘sinpas’), acumulando una pérdida económica de 600 euros.
Local de Cambrils: Roban las propinas de una semana
El incidente más grave ocurrió en el local de Kalavia en Cambrils. Según la descripción, sucedió al mediodía, cuando un hombre de nacionalidad colombiana aprovechó un breve momento en que una empleada fue al almacén para robar el bote de las propinas de la barra, que contenía unos 400 euros en efectivo. Este dinero correspondía a las propinas acumuladas por todo el personal tras una semana de duro trabajo. El suceso tuvo lugar durante la celebración del festival internacional de música y el mercadillo semanal, momentos de gran afluencia en el restaurante, en los que los empleados esperaban una buena recompensa que finalmente les fue arrebatada.
Local de Reus: Tres ‘sinpas’ en un mes
Mientras tanto, el local de Reus también ha sufrido problemas, con tres casos de clientes que se fueron sin pagar en tan solo un mes.
En el primer caso, un hombre en patinete se marchó rápidamente sin que el personal se diera cuenta tras consumir por valor de 30 euros.

Posteriormente, una familia, después de consumir 70 euros, evitó el pago con la excusa de que necesitaban ir a un cajero automático, abandonando el local por separado.
El incidente más reciente fue aún más descarado: un grupo de jóvenes se fue en masa sin abonar nada tras una cuenta de 100 euros.
El propietario: Indignado por el desprecio al trabajo de sus empleados
Ante la oleada de robos y ‘sinpas’, el propietario, Eric, ha expresado su profunda indignación. Afirma que, más allá de la pérdida económica, lo que más le enfurece es el absoluto desprecio y la falta de respeto de estas personas hacia el arduo trabajo del personal de hostelería. Subraya que el sudor y el esfuerzo diario de los empleados, tanto en la cocina como en la sala, merecen un respeto mínimo y no ser tratados de una forma tan malintencionada.