Dificultades respiratorias diagnosticadas erróneamente en repetidas ocasiones
Se sabe que el hombre afectado había acudido al médico con frecuencia desde hacía años debido a dificultades respiratorias continuas, pero las instituciones de la sanidad pública local no le dieron la importancia suficiente. En sus múltiples visitas, los clínicos diagnosticaron erróneamente sus síntomas como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o como un simple dolor lumbar. Durante este tiempo, la verdadera enfermedad del paciente pasó desapercibida, sentando las bases para el drástico deterioro posterior de su salud.
Falta de comunicación departamental y olvido del informe del TAC
En abril, el hospital público local programó un TAC de tórax para el paciente. Sin embargo, debido a un grave fallo de coordinación administrativa entre los departamentos de radiología y neumología del hospital, este informe crucial de diagnóstico por imagen quedó archivado tras ser subido al sistema. Durante medio año, ningún profesional sanitario revisó ni evaluó el informe del TAC.
En los meses en los que el informe estuvo olvidado, el estado del paciente empeoró constantemente. Acudió en varias ocasiones a urgencias aquejado de un fuerte dolor en el brazo izquierdo que le impedía levantarlo, pero los médicos de urgencias siguieron sin investigar la causa subyacente, tratándolo únicamente como una rotura de tendón o un lumbago común.
Pérdida del momento óptimo para operar y sentencia judicial

No fue hasta octubre de ese mismo año cuando un médico, al revisar el historial clínico del paciente, descubrió accidentalmente el informe del TAC que llevaba medio año inactivo en el sistema. Para entonces, las características radiológicas ya mostraban masas pulmonares muy evidentes y ganglios linfáticos inflamados. Las pruebas sistémicas adicionales confirmaron que el tumor se había extendido considerablemente, evolucionando a un cáncer de pulmón en estadio IV con metástasis ósea. Debido a este retraso de 7 valiosos meses, el paciente perdió por completo la oportunidad de someterse a una resección quirúrgica temprana y en la actualidad solo puede depender de la quimioterapia para mantenerse con vida.
Ante este suceso, el Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana intervino en la investigación y determinó que los fallos administrativos y de procedimiento dentro del sistema sanitario local provocaron directamente al paciente una “pérdida de oportunidad de tratamiento y pronóstico”. El comité señaló en su informe que el personal médico no había cumplido estrictamente con sus responsabilidades profesionales durante el proceso asistencial, y que el impacto negativo del retraso diagnóstico en el pronóstico era innegable. Finalmente, el tribunal local emitió un fallo ordenando a la Consejería de Sanidad pagar una indemnización de 17.300 euros por negligencia médica al paciente.