Las muertes se acercan a las 4500, marcando un máximo de cuatro años
Según los datos publicados por el Instituto de Salud Carlos III, desde el 1 de junio hasta el 19 de agosto de 2026, se registraron 4458 muertes relacionadas con las altas temperaturas en toda España. Estas estadísticas convierten al verano de este año en el período con mayor tasa de mortalidad por calor desde 2022. Como referencia, durante el mismo período en 2022, el país registró 4520 muertes relacionadas; el año pasado la cifra fue de 3073 y en 2024 fue de 1890. Las fluctuaciones anuales en los datos de mortalidad no solo revelan la inestabilidad del cambio climático, sino que también subrayan el impacto directo de las temperaturas extremas en la vida de las personas.
Monitorización científica combinando datos meteorológicos y médicos
Las cifras de exceso de mortalidad mencionadas se han obtenido a través de estimaciones integrales realizadas por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) en España. Esta red de vigilancia se encarga de rastrear continuamente las fluctuaciones diarias de la mortalidad a nivel nacional y analizarlas en comparación con tendencias históricas de varios años. Para mejorar el rigor científico de la evaluación, el sistema MoMo también incorpora variables ambientales externas, extrayendo en particular datos meteorológicos en tiempo real de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Al cruzar los datos de temperatura con los picos de mortalidad, los investigadores pueden inferir la proporción de influencia de los factores ambientales.
Aunque el actual sistema de monitorización de la mortalidad no puede confirmar directamente a nivel patológico la relación causal absoluta entre cada fallecimiento y el calor extremo, en el ámbito de la salud pública a nivel macro, se reconoce que este sistema proporciona las estimaciones de datos más fiables sobre “las altas temperaturas como factor determinante de muerte”.
Sobrecarga de la regulación térmica induce enfermedades cardiovasculares graves
En los últimos años, con la aceleración del calentamiento global, España, situada en el sur de Europa, sufre frecuentes olas de calor durante el verano. En entornos de altas temperaturas, para mantener estable la temperatura corporal central, el cuerpo humano debe aumentar significativamente la sudoración y la circulación sanguínea, lo que obliga al sistema cardiovascular a estar en un estado de sobrecarga hiperactiva. Los análisis médicos muestran que, en la gran mayoría de los casos de exceso de mortalidad relacionados con el calor, la causa directa de la muerte suele ser un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Esta carga fisiológica es extremadamente letal para los ancianos y los grupos vulnerables que ya padecen enfermedades cardiovasculares subyacentes, exponiéndolos a un altísimo riesgo de episodios agudos bajo condiciones meteorológicas extremas.