Agresión en plena calle y amenazas de muerte
Sobre las 20:22 del 12 de agosto, la Policía Local de Benidorm recibió un aviso ciudadano sobre una agresión grave en la Avenida Ciudad Deportiva. Según la declaración de la víctima a la policía, se encontraba con su pareja en una cafetería cuando esta le exigió ver su móvil. Ante su negativa, la agresora le dio una bofetada y le rompió el teléfono. La violencia continuó fuera del local, donde la agresora tiró del pelo a la víctima, la empujó al suelo, le propinó varias patadas e incluso le pisó las gafas hasta romperlas. Mientras la víctima suplicaba, la persona detenida no solo no se detuvo, sino que la amenazó de muerte diciendo: “No te voy a pegar más, te voy a matar”. Finalmente, un ciudadano que paseaba a su perro intervino recriminando su actitud, momento en el que la agresora cesó la agresión y huyó en coche.
La investigación policial revela antecedentes y un cambio de sexo
Tras recibir el aviso, los agentes de patrulla inicialmente creyeron que buscaban a un hombre. Mientras la policía tomaba declaración a la víctima en el lugar de los hechos, la persona sospechosa regresó en su vehículo. Al verificar su identidad, los agentes comprobaron que, aunque su DNI conservaba un nombre típicamente masculino, en el registro oficial su sexo legal constaba como femenino, por “autodeterminación de género”. Los registros internos de la policía revelaron además que esta persona tenía graves antecedentes por violencia, habiendo cumplido pena de prisión por agredir a su exmujer. Fue precisamente durante su encarcelamiento cuando completó el trámite para cambiar su sexo legal al amparo de la “Ley Trans” española. Durante la detención y el posterior cacheo en dependencias policiales, la detenida no se opuso a ser registrada por agentes masculinos. Aunque intentó acusar a la víctima de haberla agredido, su versión fue desestimada por la policía al no presentar lesiones evidentes ni contar con el respaldo de testigos.

Aplicación de la ley y cambio procesal
Este cambio de sexo legal afecta directamente a la calificación jurídica del caso. En el marco legal español actual, la legislación específica sobre violencia de un hombre contra su pareja femenina contempla penas más severas y es competencia de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Sin embargo, dado que el sexo legal de la persona detenida es femenino, la policía solo pudo proceder a su arresto por un presunto “delito de maltrato en el ámbito familiar entre dos mujeres”, y el caso ha sido derivado a un juzgado de instrucción local para su investigación ordinaria. Durante su declaración en comisaría, la víctima reveló que en los 15 meses de relación, la persona detenida nunca había expresado identificarse como mujer, y solo mencionó en privado que cambió de sexo por recomendación de un psicólogo de la prisión. Al respecto, el abogado defensor alegó que el trámite de cambio de sexo se completó dos años antes de los hechos, negando que su cliente tuviera la intención de utilizar su identidad trans para eludir la ley.