A finales del verano y principios del otoño, las familias españolas se enfrentan a la tradicional «cuesta de septiembre» tras las vacaciones. Los gastos asociados al inicio del curso escolar y las celebraciones previas a los días festivos suponen una gran presión para la economía doméstica. Una encuesta reciente revela que, ante la constante presión económica, la disposición a endeudarse de los ciudadanos españoles ha escalado hasta su punto más alto en los últimos años.
1. La demanda de préstamos alcanza máximos históricos
Según el último informe sobre préstamos al consumo publicado por la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN), el porcentaje de consumidores que tiene previsto solicitar un crédito en los próximos seis meses ha alcanzado el 35,90%. Esta cifra representa el registro más alto desde que la organización comenzó a realizar este estudio en 2020.
El análisis del informe señala que, a pesar del aumento de los costes de financiación y de una inflación persistente, la intención de endeudamiento de los españoles ha mostrado una clara tendencia al alza en los últimos años. A excepción de un breve retroceso en 2024, motivado por la expectativa de bajadas en los tipos de interés, la demanda de crédito ha seguido creciendo, lo que refleja las crecientes necesidades financieras de la población.
2. La presión económica como principal motivo para endeudarse
A diferencia de épocas anteriores, el principal motor de la demanda actual de préstamos ya no es la mejora del consumo. Los datos muestran que, aunque las solicitudes de crédito para viajes y vacaciones representan el 17%, la gran mayoría se debe a la presión financiera.
En concreto, el porcentaje de quienes solicitan préstamos para obtener liquidez inmediata representa el 20,10%, mientras que las peticiones para refinanciar deudas existentes han aumentado al 16,30%. Estas dos categorías, impulsadas por las dificultades económicas, suman el 36,40% del total de las solicitudes. ASUFIN ha expresado su preocupación al respecto, advirtiendo que casi un tercio de los préstamos se solicitan simplemente para «desvestir a un santo para vestir a otro» y poder superar baches económicos, lo que evidencia el grave deterioro del poder adquisitivo de las familias a causa de la inflación.
3. Subida de tipos y altos costes de financiación
El aumento de la intención de endeudamiento se produce en un contexto mundial de endurecimiento de los tipos de interés. El informe señala que el Banco Central Europeo (BCE) prevé subir los tipos en su próxima reunión, lo que encarecerá aún más los futuros costes de refinanciación.
En retrospectiva, el interés inicial por el crédito se vio impulsado por el ciclo de recortes de los tipos iniciado por el BCE a finales de 2023, cuando el tipo de interés de facilidad de depósito bajó del 4,5% al 2%. Sin embargo, los posteriores conflictos geopolíticos desencadenaron una crisis energética que obligó al BCE a reanudar las subidas, situando actualmente el tipo de referencia en el 2,25%. Este porcentaje afecta directamente a los costes de financiación, incluyendo hipotecas, tarjetas de crédito y préstamos comerciales de diversa índole.
Según las estadísticas de ASUFIN, los tipos de interés de los préstamos en España siguen al alza. En el caso de los préstamos a corto plazo (hasta 5 años), el tipo medio ha pasado del 9,88% en 2025 al 10,06% en 2026. Del mismo modo, el tipo de interés de los préstamos a largo plazo (más de 5 años) también ha subido del 9,86% del año pasado al 10,05% de este año.
4. El coste de los préstamos en España supera con creces la media de la eurozona
Cabe destacar que los consumidores españoles asumen un coste por sus préstamos muy superior al de otros países de la zona euro. Los datos revelan que, en los créditos al consumo a plazos de entre 1 y 5 años, el tipo de interés medio de la eurozona ha experimentado un ligero descenso hasta situarse en el 6,93%.
En cambio, el tipo de interés para préstamos con la misma duración en España ha escalado al 10,06%. Esto significa que, en igualdad de condiciones, los consumidores españoles deben pagar 3,13 puntos porcentuales más de intereses que la media de la eurozona, lo que supone una carga financiera especialmente pesada.