Un adelantamiento histórico: China se corona como el principal proveedor de España
Los datos comerciales del primer semestre de 2026 revelan un cambio fundamental en el panorama de las importaciones españolas. Según cifras del Ministerio de Economía, entre enero y junio, España importó bienes de China por un valor total de 26.600 millones de euros, mientras que las importaciones desde Alemania en el mismo periodo fueron de aproximadamente 26.017 millones. Con una ventaja de unos 583 millones de euros, China superó oficialmente a Alemania por primera vez, convirtiéndose en el mayor proveedor de bienes de España.
Aunque Alemania ha sido durante mucho tiempo la principal fuente de compras de España y recuperó rápidamente el primer puesto tras un breve adelantamiento de China en 2022, los expertos consideran que este cambio de patrón no es un fenómeno a corto plazo. Judith Arnal, investigadora de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), señala que, si bien pueden existir factores coyunturales, esta tendencia ya presenta un carácter ‘inequívocamente estructural’.
Aumento del déficit comercial y tendencia estructural
Con el aumento de las importaciones, el déficit comercial de España con China también sigue creciendo. En el primer semestre de 2026, este déficit alcanzó los 22.599 millones de euros, un 11,8 % más que en el mismo periodo del año anterior. En 2025, el déficit comercial con China ya había alcanzado la cifra de 42.278 millones de euros. Desde una perspectiva a más largo plazo, desde 2019, las importaciones españolas desde China han crecido un 72 %, mientras que las exportaciones hacia el gigante asiático solo han aumentado un 17,2 %, lo que demuestra que los productos chinos están entrando en el mercado español a un ritmo mucho más rápido que a la inversa.
Detrás de este cambio se encuentra la mejora integral de la competitividad industrial de China. Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), analiza que las empresas industriales chinas, especialmente en los sectores de maquinaria, equipamiento y tecnología, han fortalecido significativamente su competitividad a través de inversiones a gran escala. El ‘Made in China’ ya no es sinónimo de productos de bajo coste como textiles o calzado, sino que está penetrando cada vez más en áreas centrales de la cadena de valor europea, como los vehículos de nueva energía y las tecnologías de la comunicación.
Del problema comercial a la seguridad de la cadena de suministro
El significado de esta transformación va más allá de una simple clasificación comercial. Santiago Carbó, catedrático de Economía en CUNEF Universidad, opina que Alemania simbolizaba la alta integración del sistema industrial europeo y sus cadenas de valor internas, mientras que ahora, la cadena de suministro de Europa depende cada vez más de países no pertenecientes a la UE, incluida China.
La opinión mayoritaria en el ámbito económico español es que el déficit comercial en sí no es el problema principal; incluso se puede argumentar que aprovechar las ventajas de coste del ‘Made in China’ puede reducir los costes de producción para las empresas nacionales. Sin embargo, surgen nuevas preocupaciones: la dependencia excesiva de la cadena de suministro. Cuando los productos clave se concentran en una única fuente y son difíciles de sustituir, un problema económico puede convertirse en un problema de seguridad económica.
Un análisis cuantitativo de CaixaBank Research respalda esta idea con datos. A través de un cuádruple filtro —concentración de proveedores, dependencia de fuera de la UE, capacidad de sustitución interna en la UE e importancia estratégica—, el estudio identifica 46 productos para los que España es extremadamente vulnerable a riesgos en la cadena de suministro. El informe destaca especialmente la alta dependencia española de China en sectores como el químico, el farmacéutico y los minerales. Por ejemplo, el 100 % de los fosfonatos orgánicos, más del 90 % de la cloropicrina y más del 80 % de los gases fluorados que importa España proceden de China.
Nueva fase: En busca de cooperación y beneficio mutuo a través de la localización

Frente a esta tendencia irreversible, el enfoque de la estrategia económica y el debate público en España está cambiando. La pregunta ha pasado de ser ‘¿debemos hacer negocios con China?’ a '¿cómo podemos aprovechar las ventajas del ‘Made in China’ y la competitividad de sus empresas para impulsar nuestra propia economía?'.
España ha comenzado a buscar activamente nuevos modelos de colaboración, con la esperanza de mantener buenas relaciones comerciales y, al mismo tiempo, fortalecer su capacidad industrial y la resiliencia de su cadena de suministro atrayendo a empresas chinas para que establezcan producción local en el país. Especialmente en sectores clave como el automotriz, la captación de capital y tecnología chinos para la inversión local se considera una estrategia de beneficio mutuo que permite a las empresas chinas acceder al mercado europeo y, a la vez, fortalece la base industrial española.
Hoy, el ‘Made in China’ se está integrando en los sistemas industrial, energético, tecnológico y de suministro de España con una profundidad sin precedentes. Esto no solo marca una nueva etapa en las relaciones económicas entre China y España, sino que también anuncia una transformación estructural económica mucho más profunda que se está desarrollando en el continente europeo.