Recientemente, la Guardia Civil ha intervenido una escuela y residencia canina en el municipio de Navalcarnero (Comunidad de Madrid) por un presunto caso de maltrato animal grave. La operación se inició gracias a las repetidas denuncias de vecinos de la zona, que destaparon las impactantes condiciones en las que vivían los animales.
Las denuncias vecinales destaparon el caso de maltrato
La investigación comenzó por las constantes alertas de los residentes cercanos al centro. Los denunciantes afirmaban haber observado durante mucho tiempo que los perros vivían en condiciones extremadamente precarias, con desnutrición generalizada, heridas, parásitos y falta de acceso a comida y agua. Estas denuncias pusieron en alerta a las autoridades y motivaron la actuación de la Guardia Civil.
Una inspección policial con hallazgos estremecedores

Siguiendo las pistas de las denuncias, la Guardia Civil realizó una inspección sorpresa en el centro. Los agentes confirmaron que las condiciones higiénico-sanitarias y de cría eran “muy graves”. Durante el recuento, se encontraron 46 perros vivos, la mayoría en mal estado de salud. Desgraciadamente, los agentes también hallaron el cadáver de un perro en las instalaciones.
Salud precaria de los perros rescatados y atención veterinaria de urgencia
Debido a la urgencia de la situación, 9 de los 46 perros rescatados fueron trasladados inmediatamente a un centro veterinario para ser atendidos de emergencia por síntomas críticos como caquexia, anemia severa y deshidratación. El resto de los canes también presentaban enfermedades, debilidad, infecciones parasitarias y heridas de diversa consideración. Todos los animales rescatados han sido reubicados en varias protectoras para recibir tratamiento y cuidados posteriores.
Los responsables, investigados, y el complejo historial del centro
La policía ha puesto en calidad de investigados a los dos responsables del centro, dos hombres de nacionalidad española de 45 y 50 años, que se enfrentan a un presunto delito de maltrato animal. Cabe destacar que esta residencia no solo ofrecía servicios de alojamiento vacacional para mascotas de particulares, sino que también tenía acuerdos con varios ayuntamientos para la recogida y acogida de animales perdidos o abandonados en la zona. Tras salir a la luz el caso, algunos dueños que se encontraban de vacaciones contactaron con la policía, manifestando su desconocimiento total sobre las condiciones en las que se encontraban sus mascotas. Actualmente, el centro canino ha sido clausurado y el caso sigue bajo investigación.