El Rey planea una visita histórica mientras el Gobierno subraya la cooperación con Marruecos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el 31 de agosto que el Rey Felipe VI visitará Ceuta “cuando sea oportuno”. Será la primera visita de un jefe de Estado español a la ciudad autónoma norteafricana en dos décadas, y la fecha se coordinará entre el Gobierno y la Casa Real. En una entrevista en la Cadena SER, Sánchez destacó que la solución a la situación actual depende de la cooperación con el vecino Marruecos y negó que existiera información de inteligencia que indicara que las autoridades marroquíes orquestaron la crisis.

Sánchez afirmó que España y Marruecos han mantenido un “contacto permanente” desde el estallido de la crisis y calificó la cooperación bilateral como “francamente positiva”. Considera que un detonante importante del suceso pudo ser una “interpretación errónea” de una sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, junto con los bulos que se difundieron posteriormente en las redes. Asimismo, señaló que organizaciones de extrema derecha han utilizado durante mucho tiempo el tema de la inmigración para generar división tanto en España como en toda Europa.
Duro golpe económico: 33 millones de euros en pérdidas directas
La crisis migratoria, que se ha prolongado durante un mes, ha asestado un duro golpe a la economía ceutí. Según la Cámara de Comercio de Ceuta, la crisis ha provocado pérdidas económicas directas de aproximadamente 33 millones de euros, casi un 20 % más que las estimaciones iniciales.
El impacto en la actividad comercial local es evidente. Hamza, empleado de un restaurante céntrico, describe el efecto de la repentina llegada masiva de inmigrantes como “otra pandemia de COVID para el negocio”. José Antonio, que regenta una tienda de salazones en la playa del Chorrillo, relata que tuvo que cerrar su establecimiento durante una semana entera debido a que la playa y las zonas aledañas estaban ocupadas por un gran número de personas. Del mismo modo, Lahsen, dueño de una tienda de ultramarinos cerca de la frontera, cerró durante dos días por la interrupción del suministro y las aglomeraciones, perdiendo unos 100 euros diarios.
Balance del caos y consecuencias trágicas
Aunque un mes después del estallido de la crisis, la playa del Tarajal, epicentro del caos inicial, ha recuperado la calma, las imágenes de finales de julio siguen siendo sobrecogedoras. Según se ha informado, en el momento más crítico, cerca de 90 personas fallecieron ahogadas solo en el lado español. El comerciante local José Antonio recuerda el caos de aquellos días: “Unos decían que llegaron ochenta mil, otros que cien mil… Aquello fue una locura total”.
El presidente Sánchez admitió que el Gobierno no recibió información de inteligencia previa que advirtiera de la magnitud de los sucesos del 30 y 31 de julio, afirmando que “evidentemente, nadie previó que nos enfrentaríamos a una oleada migratoria de tal calibre”.
Tensión social en aumento
Además de las pérdidas económicas, la crisis ha dejado profundas divisiones y miedo en la sociedad ceutí. Muchos comerciantes locales todavía expresan a los medios su “miedo a salir a la calle” y son reacios a hablar públicamente de sus experiencias, lo que demuestra la delicadeza del asunto.
Paralelamente, el conflicto social está estallando de forma más virulenta. Según informaciones adicionales, algunos residentes han organizado marchas para exigir la expulsión de los cerca de 8.000 inmigrantes que permanecen en la ciudad, llegando a incendiar campamentos improvisados en la playa de El Trampolín y a obstaculizar la entrega de suministros de la Cruz Roja. Además, durante la crisis se han registrado 16 casos de agresión sexual, lo que ha llevado a la Fiscalía General del Estado a anunciar el refuerzo de fiscales para gestionar el aumento de la carga judicial.