Un estudio revela la rigidez del sistema universitario público español, que empuja a casi 20.000 estudiantes de élite a la privada cada año
Al inicio del nuevo curso académico, un informe elaborado conjuntamente por José Antonio Pérez García, profesor de Economía en la Universidad de Jaén, y Juan Hernández Armenteros, profesor de Economía en la Universitat Politècnica de València, ha sacado a la luz las profundas contradicciones del sistema de educación superior en España. Publicado en el marco de la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), el estudio, titulado «Oportunidades, vías e incentivos: un análisis de los mecanismos de expansión de la universidad privada en España», señala que la mala gestión y los problemas estructurales de la universidad pública se han convertido en el caldo de cultivo para el rápido crecimiento de la privada.
Desequilibrio entre oferta y demanda: el ‘dilema público’ de los estudiantes excelentes
El dato central del informe es que, en este curso académico, al menos 17.000 estudiantes con una nota de acceso superior a 10 sobre 14 han sido rechazados en 15 titulaciones de alta demanda, como Medicina o Informática, por la falta de plazas en la universidad pública. Como consecuencia, se han visto obligados a buscar una plaza en centros privados.
Los datos muestran que, en la década que va del curso 2015/2016 al 2024/2025, el número total de plazas ofertadas por las universidades públicas apenas ha pasado de 237.884 a 241.613, un incremento de solo el 2%. Mientras tanto, el número de universidades privadas ha pasado de menos de 10 antes del año 2000 a casi 50 en la actualidad, llenando con precisión el vacío de mercado dejado por el sistema público.
Estancamiento en la oferta de carreras populares: la universidad privada aprovecha el vacío
La brecha entre la universidad pública y la privada en las titulaciones de mayor demanda es especialmente significativa. El informe compara el crecimiento de la oferta en ambos sistemas durante la última década:
- Informática: la universidad pública aumentó la oferta un 25%, mientras que la privada lo hizo en un espectacular 250%.
- Enfermería: la pública amplió su oferta un 12%, frente al 69% de la privada.
- Medicina y Ciencias de la Salud: la oferta pública creció solo un 11%, mientras que la expansión en la privada alcanzó el 38%, con porcentajes aún mayores en algunas especialidades médicas clave.
En titulaciones tradicionalmente fuertes como Economía, Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Arquitectura, la oferta de las 50 universidades públicas apenas ha variado, mientras que las instituciones privadas han experimentado un crecimiento explosivo, orientando su estrategia completamente a la demanda del mercado.
Barreras internas: la rigidez estructural como principal obstáculo para la reforma
Los autores del informe afirman sin rodeos que la falta de financiación no es la causa principal del estancamiento de la universidad pública. El verdadero problema reside en los arraigados “intereses departamentales y el corporativismo” internos.
Bajo el sistema actual, algunas facultades tradicionales con baja demanda social y escasas salidas laborales obstaculizan en los órganos de gobierno la reasignación de presupuestos y plazas hacia nuevas disciplinas que la sociedad necesita. Lo hacen para proteger las plantillas y la carga docente de sus departamentos. Al mismo tiempo, algunos colegios profesionales ejercen presión para limitar artificialmente el número de plazas en ciertas carreras y mantener así las barreras de entrada y los altos ingresos de su sector.
Esta rigidez estructural es más evidente en las titulaciones sanitarias. El número de solicitudes en primera opción para Medicina y Odontología alcanzó el 1066,4% y el 1035% de las plazas ofertadas por la pública, respectivamente. Sin embargo, en la última década, las plazas de Medicina en la pública solo aumentaron un 15,7%, y las de Odontología incluso se redujeron un 2,3%. Esto ha provocado que una gran cantidad de estudiantes con expedientes brillantes no puedan acceder a las facultades de medicina públicas.

El dinero no es el problema: la fuga hacia el mercado privado por la falta de reformas
El informe calcula que, para que la universidad pública pudiera absorber a esos 17.000 estudiantes de altas calificaciones que se van a la privada, solo se necesitaría una inversión pública adicional de unos 549,25 millones de euros anuales. Esta cifra representa apenas el 6,6% del total de la financiación que las comunidades autónomas destinaron a las universidades en 2023.
Por tanto, los investigadores concluyen que el problema no es tanto la inversión financiera como la ausencia de una planificación estratégica de las titulaciones por parte del Consejo de Universidades, dependiente del Ministerio. Esta falta de reforma ha permitido que la universidad pública se atrinchere en titulaciones poco eficientes, dejando vía libre para que las universidades privadas y los fondos de inversión se beneficien del mercado educativo de alto valor. Si no se rompen las barreras de interés internas y se rediseña una estructura académica orientada a la demanda social, la pérdida de estudiantes y de prestigio de la universidad pública española podría agravarse.