La “desconexión” entre la fotovoltaica y el precio mayorista
Existe una notable divergencia entre el desarrollo de las energías renovables en España y la percepción del coste de la electricidad por parte de los ciudadanos. Según datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), en agosto de 2026, la producción de energía solar fotovoltaica del país experimentó un crecimiento interanual del 27,6%, representando el 14,6% de la generación total nacional y consolidándose como la principal fuente de energía durante el verano.
Sin embargo, este aumento en la producción fotovoltaica no se ha traducido en una bajada del precio de la luz. Al contrario, el precio medio del mercado mayorista de electricidad en España se disparó más de un 70% interanual en agosto, alcanzando los 118 euros por megavatio hora (€/MWh). Durante todo el mes, solo hubo tres días en los que el precio medio diario se situó por debajo de los 100 €/MWh.
El clima extremo dispara la costosa generación con gas
El principal motor de la subida de precios ha sido la ola de calor extremo. Las altas temperaturas provocaron un aumento de la demanda de refrigeración por aire acondicionado durante todo el día. Especialmente por la noche, cuando la producción fotovoltaica cesa, el sistema eléctrico tuvo que recurrir a las costosas centrales de ciclo combinado de gas para cubrir los picos de demanda y garantizar el suministro.
Los datos muestran que la generación con gas representó el 10,3% del mix energético en agosto, un 25,5% más que en el mismo periodo de 2025. Dado que la tecnología de gas suele actuar como la tecnología marginal que fija el precio de casación para todo el mercado, su mayor uso impulsó directamente al alza el precio general del mercado mayorista.
La factura doméstica: el agosto más caro en dos años
La volatilidad del mercado mayorista se traslada finalmente al consumidor final. Según cálculos de la organización de consumidores FACUA, un hogar medio acogido a la tarifa regulada (PVPC), con una potencia contratada de 4,4 kW y un consumo mensual de 366 kWh, se enfrentó en agosto de 2026 a una factura media de 96,65 euros.
Esta cifra no solo supone un aumento del 19,8% respecto a los 80,71 euros del mismo mes en 2025, sino que también lo convierte en el agosto más caro para los hogares españoles desde la crisis energética de 2022, desencadenada por el conflicto en Ucrania (cuando la factura alcanzó los 158,30 euros).

El impacto a largo plazo de la subida de impuestos y la reforma del mercado
Además del propio coste de la energía, los cambios en la política fiscal también han aumentado la carga para los consumidores. Desde el 1 de junio de 2026, el Gobierno restauró el tipo normal del IVA sobre la electricidad al 21%, eliminando el tipo reducido del 10% que se había implementado para paliar los altos precios de la energía. Esta medida ha provocado un incremento directo en el importe final de la factura.
Para hacer frente a la volatilidad del mercado, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado una reforma técnica que, a partir de septiembre, aumentará la frecuencia de casación del mercado intradiario continuo de una vez por hora (24 subastas) a cada 15 minutos (96 subastas). El objetivo de esta medida es mejorar la precisión de la respuesta de la red a las fluctuaciones de las energías intermitentes como la fotovoltaica. Al reducir los costes de balance del sistema, se espera que a medio y largo plazo se fomente una fijación de precios más eficiente en el mercado mayorista, aunque no se traducirá en una bajada inmediata del precio para los consumidores.