Introducción
Recientemente, el sector bancario español ha endurecido los criterios para la concesión de hipotecas, generando una presión financiera generalizada para quienes compran su primera vivienda, inversores y familias. La práctica habitual del mercado demuestra que para conseguir la aprobación de una hipoteca y cerrar la compraventa, los compradores suelen necesitar aportar fondos propios equivalentes a casi el 30% del valor total de la vivienda, convirtiéndose en el principal obstáculo del proceso.

Más allá de la entrada: el 10% de gastos adicionales en la compraventa
La idea generalizada es que para comprar una vivienda en España basta con pagar una entrada del 20%, ya que los principales bancos suelen financiar hasta el 80% del valor de tasación del inmueble. Sin embargo, los gastos adicionales generados en la operación real superan con creces las expectativas. Estos gastos incluyen principalmente el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) o el IVA, los honorarios de notaría, los gastos de registro de la propiedad y otras gestiones asociadas, que en total suman aproximadamente un 10% del precio de la vivienda.
Por lo tanto, la aportación inicial real que debe asumir el comprador es la suma del 20% de la entrada y el 10% de los gastos adicionales. Por ejemplo:
- Para una vivienda de 200.000 euros, se necesitarían unos 60.000 euros en efectivo.
- Para una vivienda de 250.000 euros, la cifra asciende a unos 75.000 euros.
- Para una vivienda de 300.000 euros, los fondos propios necesarios alcanzan los 90.000 euros.
Práctica del mercado: el prudente control de riesgos de la banca
Exigir al comprador que disponga de un 30% de fondos propios no es un requisito legal en España, sino una práctica habitual del mercado que ha adoptado el sector bancario en un contexto de mayor control del riesgo. Cada banco evalúa de forma individualizada la situación del solicitante, teniendo en cuenta la estabilidad de sus ingresos, su historial crediticio, el tipo de inmueble, etc. Aunque para la mayoría de las personas el requisito de fondos propios oscila entre el 20% y el 30%, solo un número muy reducido de solicitantes con un perfil crediticio y financiero excepcional consigue una financiación superior al 80%.
El umbral de ingresos: la capacidad de pago como clave de la aprobación
Además de verificar la suficiencia de los fondos propios, el foco de la aprobación bancaria se ha desplazado completamente hacia la evaluación de la capacidad de pago a largo plazo del comprador. En el sector se sigue una regla de prudencia generalizada: la cuota mensual de la hipoteca no debe superar el 30% de los ingresos netos mensuales del hogar. Esto significa que, aunque un comprador tenga el 30% del capital preparado, si su nivel de ingresos no se ajusta al modelo de solvencia del banco, su solicitud de hipoteca podría ser denegada o el importe concedido podría reducirse drásticamente.
La subida continua de los precios de la vivienda agrava el desafío
Los elevados precios de la vivienda amplifican aún más la presión financiera. Los datos muestran que en 2025, el número de transacciones de viviendas en España alcanzó las 572.529, con un mercado que no pierde dinamismo y precios que continúan en una tendencia alcista. Por cada 10.000 euros que sube el precio de una vivienda, la entrada y los impuestos y gastos asociados aumentan en consecuencia. Esto eleva significativamente la dificultad de compra para los jóvenes que necesitan una vivienda, cuyos salarios a menudo crecen más lentamente que los precios. Tanto para las familias que planean cambiar a una casa mejor como para los compradores que buscan invertir, reunir el suficiente capital inicial se ha convertido en un desafío más prioritario y fundamental que la propia negociación del precio.