El 19 de octubre de 2026, los principales operadores de telecomunicaciones europeos Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone anunciaron la firma de una carta de intenciones con el objetivo de presentar una puja conjunta por el espectro de servicios móviles por satélite en la Unión Europea.
El objetivo principal de esta colaboración es contrarrestar a Starlink, la red de satélites de SpaceX dirigida por Elon Musk que está expandiendo rápidamente su influencia en el mercado, mediante la implementación del servicio conocido como “directo al dispositivo” (Direct-to-Device, D2D), que conecta llamadas y mensajes directamente a redes de satélite.
Este acuerdo preliminar busca preparar el terreno para la próxima subasta del espectro de 2 GHz, cuyas frecuencias servirán directamente a los usuarios de teléfonos inteligentes comunes sin necesidad de modificar los dispositivos ni instalar antenas terrestres adicionales. Actualmente, este espectro está controlado por las empresas estadounidenses Viasat y EchoStar, cuyas licencias expiran en 2027. La Comisión Europea también planea reasignar estas frecuencias para proteger los derechos de uso de los operadores locales.
Además, Deutsche Telekom mantiene un acuerdo comercial existente con Starlink, mientras que Vodafone colabora con AST SpaceMobile, lo que plantea posibles desafíos para su incorporación a la nueva alianza. Según las normativas de la UE, las empresas que participen en esta subasta de espectro deben aceptar las condiciones correspondientes de estructura accionarial para cumplir con los requisitos regulatorios pertinentes. La alianza planea delegar la construcción de su infraestructura terrestre en socios y no prevé invertir directamente en la construcción de satélites propios, lo que podría convertir a AST SpaceMobile en el proveedor preferente de capacidad satelital.
Este proyecto de cooperación también ha generado atención externa, especialmente debido a las objeciones presentadas por los reguladores estadounidenses contra la política de asignación de espectro en Europa, al considerar que constituiría un obstáculo para el acceso comercial. Queda por ver si esta nueva cooperación tecnológica logrará romper la estructura actual del mercado y cómo se garantizará una colaboración estable entre los miembros.