Habiendo estado en España durante bastante tiempo, siempre admiré a los chefs cortando jamón en los restaurantes sin esfuerzo. Recientemente, decidí llevar a casa un jamón ibérico entero y probar a cortarlo yo mismo para conseguir mi “libertad de jamón”. Al principio, fue un poco abrumador, pero tras investigar, descubrí que una vez que dominas el método, cortar jamón en casa no es [tan difícil como el proceso de deshuesado de jamón español]. Hoy, compartiré mi proceso completo para principiantes para cortar jamón en casa, con la esperanza de ayudar a otros que también quieran intentarlo.
Preparación: Para hacer un buen trabajo, primero hay que afilar las herramientas
Para cortar adecuadamente una pierna de jamón entera, es esencial contar con un buen conjunto de herramientas. No intentes usar cuchillos de cocina de casa; eso es un desastre esperando a suceder. Los artículos básicos que conseguí son:
| Herramienta | Propósito Principal |
| Soporte para jamón | Asegura el jamón, garantizando estabilidad y seguridad al cortarlo |
| Cuchillo largo de jamón | Hoja delgada y flexible utilizada para cortar piezas finas |
| Cuchillo corto de limpieza | Cuchillo pequeño y puntiagudo para quitar carne alrededor de los huesos y recortar la piel exterior |
| Acero para afilar | Mantiene la hoja del cuchillo afilada durante el corte |
Consejo: ¡El cuchillo debe estar afilado! Un cuchillo desafilado no solo requiere esfuerzo, sino que también corta carne gruesa y desgarrada que arruina la textura.
Apertura y Limpieza: El primer corte es crucial
Asegura el jamón firmemente en el soporte con la pezuña hacia arriba. De esta manera, comienzas con el músculo principal, que es más graso y rico en sabor. Si planeas consumir el jamón a lo largo del tiempo, considera colocar la pezuña hacia abajo para comenzar a cortar desde el músculo trasero, que es más magro. Usa el cuchillo corto para hacer un corte en forma de V profunda a lo largo del hueso del tobillo debajo de la pezuña. Este paso es el proceso de apertura del jamón español, lo que hace que el corte posterior sea más fácil. Luego llega el paso clave: retira la capa exterior de grasa amarilla y piel dura. ¡Esta capa de manteca tiene un sabor amargo y debe ser limpiada! Sin embargo, la grasa blanca que queda es un tesoro; consérvala, ya que hace que las rebanadas de jamón sean más jugosas. No quites toda la piel de una vez; corta solo lo que necesites para evitar que el jamón se seque.
Cortando Correctamente: Apunta a rebanadas delgadas como papel
Una vez que tengas una superficie de trabajo clara, ¡cambia al cuchillo largo! El movimiento de corte debe ser un “aserrado” en lugar de “picar”. Mantén tu muñeca relajada y la hoja del cuchillo paralela a la superficie del jamón, cortando suavemente de atrás hacia adelante. Cada rebanada debe ser lo más delgada posible, idealmente semitranslúcida para que puedas ver la sombra de la hoja. Cada rebanada de jamón debe tener un poco de grasa blanca, equilibrando lo magro y lo graso, derritiéndose en tu boca y entregando un sabor completo.

Almacenamiento del Jamón
Después de cortar lo que necesitas para el día, ¿cómo almacenar el jamón restante? Es simple: cubre la superficie cortada fresca con los grandes trozos de grasa blanca que cortaste anteriormente. Actúan como una “envoltura natural”, evitando efectivamente la oxidación y el secado de la superficie cortada. Nunca envuelvas el jamón directamente con film transparente; esto impide que el jamón “respire” y puede causar sabores extraños. Después de cubrir con grasa, coloca un paño de algodón limpio y transpirable o una funda de jamón especializada encima, y guárdalo en un lugar fresco y ventilado.
Cortar jamón en casa requiere una inversión inicial y aprendizaje, pero una vez que cortas tu primera rebanada perfecta y pruebas esa frescura incomparable, ¡todo vale la pena! No solo es una experiencia culinaria, sino también un placer de estilo de vida. ¡Espero que mi experiencia te anime a comenzar tu propio viaje con el jamón!